Jesús Vázquez, presidente de la Federación Vecinal, un rey sin corona, pero «ungido» desde la Diputación

Ayer fuimos testigos del más puro arte de la numerología vecinal: en un sublime acto de marketing político de bajo presupuesto, la Federación Vecinal, todavía presidida por un incombustible y hombre de paja de José Tomé, Jesús Vázquez, anunciaba a bombo y platillo el ‘sold out’ de su convocatoria. ¡El cartel de «aforo completo» colgado con todo el orgullo!

Un éxito, claro, que tiene truco… o más bien, una red de telemarketing digna de estudio.

Mientras Vázquez y su menguante séquito de acólitos—cada vez menos visibles, por cierto, pues el barco parece hacer más agua que el Titanic de José Tomé en su viaje inaugural— proclamaban la gesta de las 5.000 personas, la realidad se tejía a golpe de teléfono desesperado.

Según ha podido confirmar 21noticias, a lo largo de toda la tarde de ayer y hasta bien entrada la mañana de hoy, la consigna era clara: «hai que traer 15 máis da vosa asociación». Se trata de un nuevo concepto de activismo: la asistencia por cuotas obligatorias. Conocemos ya a más de 30 colectivos que recibieron el «súper-pedido», lo que sugiere que el famoso número de 5.000 era tan real como la promesa de la próxima legislatura.

El ‘Vecino importado» y el milagro de la multiplicación

La desesperación por rellenar huecos llegó a extremos geográficos insospechados esta semana. Las llamadas no se limitaron a Lugo, no. Se extendieron a contactos fuera de la provincia, utilizando oscuros vínculos con una asociación del sector primario y, atención, hasta con un par de sindicatos. Parece que para la Federación, cualquier voto vale, aunque venga en forma de turista vecinal o delegado sindical foráneo.

Los cálculos más honestos y realistas, realizados en la noche del jueves (antes de que la fantasía alcanzara el cenit), situaban la asistencia real en unas 3.100 almas. Pero, ¿quién necesita precisión cuando se puede tener un gran titular? El «éxito» no es de convocatoria, sino de inflación de cifras.

El ocaso de un rey del «postureo»

La política de Jesús Vázquez, fiel escudero, es normal, regalado con dinero público desde la Diputación por su amigo José Tomé, parece reducirse a un gran castillo de naipes basado en la apariencia y en una supuesta movilización que, a todas luces, es un espejismo. El «movimiento vecinal» que Lugo realmente necesita es uno con fuerza, ilusión y amor sincero por las asociaciones, no un mero trampolín de poder diseñado para cosechar prebendas e intereses personales.

La caída de la vieja guardia, o al menos de esta política de fachada, parece cada día más inevitable. La pregunta que flota en el ambiente (y que no se atreven a contestar desde San Marcos ni desde la Praza Maior) ¿Habrá, por fin, un relevo de verdad? Uno que no sea otro «relevo de paja» orquestado desde los despachos y puesto a trompicones para mantener el statu quo actual.

La realidad es que, mientras Vázquez sigue haciendo ruido en el cuartel de invierno de José Tomé y cuadrilla, la Federación Vecinal pierde credibilidad a marchas forzadas, quedando claro que su única «fuerza» reside en los amplios favores personales de la Diputación de Tomé. Lugo, por fin, parece diferenciar entre el genuino movimiento vecinal y los simulacros de activismo al servicio de intereses partidistas. El bus pasa, pero el ‘mamporrero’ se queda en la parada.

Lugo y su ciudadanía merecen un movimiento transparente, no una función de circo permanente ni, lo que es peor, un obsceno trampolín para garantizar la colocación laboral de la «esquela» familiar: hijos, primos y demás allegados. La ciudad exige seriedad y compromiso real, y no tener que soportar a estas comparsas que, con descaro y utilizando todos los resortes disponibles, se autoproclaman reyes perpetuos en el ‘candelabro’ del poder local.

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