Hijos de la F.P. Por Jesús Suárez

@jsuarez02111977

Someso no nació para hacer poetas.
Nació para hacer gente que sabe trabajar.

1960.
Abren el Centro de Formación Profesional Acelerada nº 5.
Allí no se venía a soñar.
Allí se venía a aprender rápido y a saber hacer, porque hacía falta.
Talleres duros, manos negras, máquinas que no perdonaban despistes.
Y aun así, aquello fue una oportunidad para miles.
No era glamour. Era supervivencia digna.

Con los años cambiaron nombres, papeles y planes.
Años 80: FP reglada.
1991: pasa a llamarse IES Someso.
La esencia, la buena, la que no sale en folletines, se mantuvo:
Llegas sin oficio. Sales con uno.
Nada más.
Y no hace falta nada más.

Hoy Someso forma parte de lo que llaman “excelencia”.
A mí esa palabra me da risa.
La excelencia estaba ya allí mucho antes de que llegaran diplomas, sellos o titulares.
La excelencia era un alumno que aprendía a hacer su trabajo bien.
Punto.

Yo no estudié en Someso, pero soy hijo de la FP igual.
Electrónica en el Politécnico.

Aulas sin poesía.
Un osciloscopio parpadeando.
El olor a estaño caliente que se te mete en la ropa.
Circuitos que funcionaban o no funcionaban.
No había discursos sobre creatividad, ni motivación, ni cuentos.
Si no sabías hacerlo, se notaba.
La realidad es así: o enciende, o no.

Cuando terminé, apareció lo del módulo 3.
Un escalón más.
Yo decidí irme a la universidad, creyendo que allí estaba el conocimiento “de verdad”.
Spoiler: la mitad era humo y teoría que no toca el suelo.
Aprendes muchas palabras.
Pero las manos te las enseñó la FP.
Nunca se olvida quién te enseñó a hacer las cosas de verdad.

Muchos compañeros no se fueron a la universidad.
Se fueron a Someso.
A Imagen y Sonido.
Querían trabajar con cámaras, audio, edición.
No glamour audiovisual.
Trabajo. Técnica. Repetir hasta que salga.

Con el tiempo, los volví a ver.
No eran los mismos.
Tenían oficio.
Que es la palabra que más respeto.

Oficio es:
• saber hacer,
• saber cuándo esperar,
• saber cuándo callar,
• saber cuándo corregir sin que nadie lo note.

Eso no te lo enseña una facultad.
Eso lo enseña la FP.

Por eso digo que somos hijos de la Formación Profesional.
Porque venimos de donde se aprende haciendo.
De donde el trabajo vale más que la pose.
De donde la gente no presume: demuestra.

A otros les enseñaron teoría.
A nosotros nos enseñaron a resolver.

Y la vida, como un circuito jodido, siempre se arregla igual:
con calma, herramientas en la mesa,
y la decisión de no rendirse hasta que vuelva a encender.

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