Ortopedia: una excelente aliada para curar y prevenir lesiones

Son muchos los factores que pueden ocasionarnos lesiones. Por ejemplo, movimientos repetitivos en alguna actividad o una mala postura al sentarnos. Y es que, al contrario de lo que algunos piensan, todos estamos expuestos a esto, desde los deportistas hasta los que llevan una vida más sedentaria.

Cuando esto sucede, es hora de buscar un diagnóstico médico, así como los productos ortopédicos adecuados que nos permitan tratar esta dolencia. Afortunadamente, esto es algo que encontrarás sin problemas en una ortopedia en Málaga, en la que te proporcionarán un asesoramiento completo para obtener la mejor solución a tu problema.

La principal función de una ortopedia es la de prevenir o curar las lesiones del sistema musculoesquelético (es decir, articulaciones, huesos, tendones, ligamentos y músculos). Para lograr esto es preciso que ofrezcan un enfoque integral en el que incluyan:

  • Diagnóstico
  • Tratamiento
  • Rehabilitación
  • Medidas de prevención

¿Cómo ayuda a prevenir lesiones?

En este caso, la ortopedia se centrará en prevenir lesiones, identificando previamente los factores de riesgo y poniendo los medios para evitar que estas se produzcan.

  • Evaluando la biomecánica del cuerpo del paciente para así recomendar correcciones que prevengan los problemas que ocasionan movimientos repetitivos o malas posturas.
  • Proporcionando asesoramiento acerca de los mejores equipos (por ejemplo, soportes, órtesis o calzado) para evitar lesiones durante las actividades diarias (deportivas o laborales).
  • Enseñando diferentes técnicas de estiramiento, calentamiento o movimiento con las que se reduzcan los gestos que puedan causar lesiones o los esfuerzos excesivos. Esto se hace principalmente con deportistas.
  • Recomendando programas de ejercicios específicamente diseñados para fortalecer huesos y músculos. A través de ellos mejora la estabilidad corporal, reduciendo de ese modo la posibilidad de lesiones.  

¿Qué pasa si la lesión ya se ha producido?

  • Diagnosticar tanto el tipo como la gravedad de la lesión (luxación, desgarro o fractura, entre otras) usando distintas herramientas de imagen y pruebas físicas para que el resultado sea lo más exacto posible.
  • Aplicar métodos no quirúrgicos como dispositivos ortopédicos (por ejemplo, yeso, férulas o rodilleras) para que la zona afectada quede inmovilizada y estabilizada hasta su completa recuperación.
  • Si estos tratamientos no quirúrgicos no han dado resultado o el caso es más grave, los cirujanos ortopédicos también pueden recurrir a operaciones como la reconstrucción articular, el reemplazo de articulaciones (prótesis) o la reparación de ligamentos.
  • Cuando llegue el momento de la rehabilitación y la terapia física, diseñarán programas de rehabilitación (con la colaboración de fisioterapeutas) en los que estarán incluidos ejercicios de estiramiento, fortalecimiento y movilidad con el objetivo de restaurar la fuerza, el rango de movimiento y la funcionalidad a la vez que se reducen el dolor y la inflamación.
  • Un seguimiento a largo plazo del progreso del paciente tanto para prevenir recaídas como para asegurarse de que la recuperación es completa.

Lo cierto es que eso de “más vale prevenir que curar” es algo que está lleno de verdad. Y es que poniendo los medios necesarios podrás evitarte muchos problemas y molestias. No obstante, también encontrarás la mejor solución para ti si estos ya existen.

La clave está en recurrir a un establecimiento ortopédico en el que te ofrezcan un asesoramiento personalizado, garantías y posibilidades de cambio, pruebas de ajuste antes de un uso prolongado y en el que los productos tengan certificaciones de calidad.

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