Galicia: el lugar donde las oportunidades las da el propio territorio

Es uno de los principales deberes, por no decir el fundamental, de las administraciones, el hacer mejor la vida de sus ciudadanos. En una supuesta ecuación, siempre el resultado de la misma debe ser un balance favorable para los residentes en el territorio a su cargo. En el caso de Galicia, no obstante, el diseño de un plan determinado de crecimiento viene dado, en buena medida, por el privilegiado entorno en el que se asienta la comunidad. Mientras la importación de determinados recursos condiciona muchas veces los presupuestos y economías de otras comunidades, países o estados, puede decirse que los gallegos disfrutan de unas condiciones que lo tienen todo para convertirse en una comunidad de referencia en la gestión del territorio, entendida esta siempre de manera sostenible, pero también un espacio en el que sea posible combinar innovación, tradición y responsabilidad ambiental. Es, por lo tanto, el espíritu de la Ley de Recursos Naturales, aprobada el pasado mes de enero por la Xunta de Galicia. Más allá de la denominación, es menester explicar a la ciudadanía los beneficios de ese decidido paso al frente en la gestión de las bonanzas del propio territorio.

No hace falta conocer demasiado en profundidad el terreno para saber que se trata de un lugar inmensamente rico y prolífico en recursos naturales, y que esa riqueza debe repercutir de una manera directa en los ciudadanos, hasta convertirse en uno de los grandes motores que impulse el desarrollo de la comunidad. Esa es, básicamente, la gran cuestión sobre la que se ha redactado la ley en cuestión: encontrar una serie de beneficios sociales, económicos y de todo tipo en los diferentes proyectos que aspiran a utilizar los recursos naturales de Galicia. Es el pilar sobre el que gira la nueva estrategia industrial de la Xunta de Galicia, como representante de los intereses de los ciudadanos. Puede calificarse la iniciativa de moderna y transversal, ya que dota a la actividad económica de un marco legal sólido para la protección, conservación, ordenación y aprovechamiento de los recursos naturales.

Claves

No siempre la traducción del espíritu de una ley logra el entendimiento común de la ciudadanía, ya que es habitual que el mensaje se pierda en los pormenores legales y un lenguaje técnico que es necesario interpretar para que los gallegos conozcan en qué manera y cuánto de beneficioso se presenta el futuro, siempre con su propio territorio como generador de la riqueza.

En primer lugar, una palabra que acostumbra a estar en la agenda y que no siempre se le da la importancia y profundidad que requiere es la sostenibilidad. En este caso se convierte en la principal cuestión para ser competitiva, además de un valor añadido respecto a otros territorios y otros marcos legales que se hubieran o hubiesen aplicado hasta la fecha. Y es que, cuando se utiliza un patrimonio dado por la naturaleza para hacer mejor la vida de los ciudadanos, debe utilizarse la expresión aprovechamiento y traducirlo a términos como beneficios económicos y sociales. Eso sí, también ese marco legal del que hablábamos es un garante de la no depredación del medio ambiente, ya que el desarrollo del recurso natural es necesario para que se desarrolle, precisamente, la industria.

Y es que es en ese punto donde se hace evidente otro de los puntos fuertes de la Ley de recursos naturales aprobada por la Xunta de Galicia: la comunidad y sus ciudadanos no tienen que elegir entre industria y naturaleza, sino que la elección ya viene dada por una fuerte apuesta por el futuro. Contra el discurso que incluso se ha institucionalizado en muchas ocasiones, y que supone una auténtica hipoteca a largo plazo y un bloqueo y ninguneo de las posibilidades de un territorio en cuestión, el desarrollo industrial y la sostenibilidad ambiental sí pueden ir de la mano. La evolución de los tiempos y del propio ser humano son los que acaban con esos mantras y esas creencias negativas, superadas por el avance imparable de la propia condición humana. Es decir, situémonos en contexto y este punto: el desarrollo económico y la protección ambiental no es que no sea incompatibles, sino que además están condenados a ir de la mano.

De hecho, consideradas en pretérito y caducas las creencias anteriores, así como las convenciones ya superadas, Galicia entra en una nueva fase de modernidad con su compromiso con la sostenibilidad, la innovación y el uso responsable de su poderío natural. Y no existe mayor motivo de orgullo y apego al propio territorio, mayor exaltación de la galeguidade, que precisamente el hecho de aprovechar para el desarrollo de los gallegos aquello que nos ha venido dado por la Naturaleza. Galicia es afortunada, y se encuentra por encima de la media nacional de recursos naturales, que son los que deben marcar el impulso de la tierra. Por lo tanto, debe crecer también por encima de la media nacional.

La consecuencia más directa de que Galicia sea un territorio rico en recursos naturales es, evidentemente, que serán los propios ciudadanos los que vean crecer aspectos como el empleo, la riqueza y el bienestar, como se ha remarcado anteriormente desde el máximo, respeto, cuidado y cariño hacia la protección ambiental y hacia eso que precisamente nos ha venido regalado y nos convierte en un territorio privilegiado.

La Ley de recursos naturales

Muchas veces son las propias leyes las que sitúan a un país, estado, o territorio en general en un contexto de relación y situación respecto a sus semejantes. Puede decirse que la Ley de recursos naturales, su aprobación y aplicación, sitúan a Galicia a la vanguardia europea, con una ley que garantiza el aprovechamiento de sus recursos naturales para el beneficio de todos los ciudadanos.

Durante su presentación en el Parlamento de Galicia, en junio de 2024, la conselleira de Economía e Industria, María Jesús Lorenzana, calificó la ley en cuestión como «única en Europa», y «exclusiva», debido a la riqueza diferenciada que ofrece Galicia. Se trata de una norma, además y según subrayó, «absolutamente garantista», que comprende los proyectos de producción de energía a través de fuentes renovables, los que requieren de la concesión de aguas que la propia ley determina, y los derechos, concesiones mineras y explotaciones de ese sector.

La valoración de los beneficios sociales y económicos de las iniciativas cuya autorización sea de competencia autonómica se integran dentro de la evaluación de su impacto ambiental, que se hará de acuerdo con la legislación estatal y autonómica aplicable, para establecer las medidas que permitan prevenir, corregir y, en caso necesario compensar, de sus efectos sobre el medio ambiente.

Entre los instrumentos que incorpora la ley para llevarla a la práctica de forma satisfactoria está la participación de la administración en los proyectos a través de la Sociedad de Recursos de Galicia, ya en funcionamiento, para ver triplicadas las posibilidades con esta nueva norma. Traduzcamos para que el ciudadano vaya donde realmente le interesa: la norma permitirá también abaratar la factura eléctrica de las familias, las empresas y avanzar en la autonomía energética de Galicia.

Además, el texto incluye una regulación específica para facilitar el autoconsumo en las áreas empresariales, establece una interpretación de las ordenanzas de los parques empresariales, regula un mercado voluntario de créditos de carbono para monetizar la captación de carbono, y con esto, reducir la emisión de gases de efecto invernadero. Finalmente, incluye un canon a la eólica marina para compensar las afectaciones ambientales y socioeconómicas.

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