Los otrora poderosos lucenses, José Ramón Gómez Besteiro y Lara Méndez, han pasado una de esas tardes que se resumen en el silbido del viento y el zumbido constante de un móvil echando humo. Descuentan las horas aferrados a sus cargos mientras el fuego amigo convierte los grupos de WhatsApp del socialismo gallego en un campo de batalla digital.
La decadencia es total y se mide en silencio: en la provincia de Lugo, nadie se atrevió a salir a dar la cara por ellos. Ni concejales, ni diputados provinciales, ni secretarios de agrupación. Hubo peticiones desesperadas para que alguien rompiera la lanza, pero en el Titanic gallego, todos prefieren guardar la compostura… y las espaldas.
Los únicos que se dignaron a levantar la bandera fueron de escaso recorrido. El apoyo de Valentín Formoso, presidente de la Diputación de A Coruña, ha generado un profundo malestar entre sus propios compañeros. Tal es la lealtad que ni la Ejecutiva Provincial coruñesa, ni otros cargos, ni siquiera los supuestos besteiristas de primera línea —como el subdelegado de A Coruña y la subdelegada de Lugo—, quisieron pringarse. Parece que la lealtad tiene fecha de caducidad.
El colmo de la ironía lo protagonizan el alcalde de Lugo, Miguel Fernández, y la portavoz Ana Abelleira (amiga personal de ambos). Se han envuelto en un silencio de oro, más por pánico a salir perjudicados que por discreción. Misma estrategia ha adoptado la ex secretaria de organización, Pilar García Porto, con un mutismo que resulta ensordecedor desde que saltó el escándalo.
La soledad es tal que incluso los pocos fieles besteiristas que quedan, como los alcaldes de Pol o Fonsagrada, se han esfumado de la escena pública. Mientras, los antiguos apoyos de Gonzalo Caballero se frotan las manos y comentan la jugada por debajo. A estas horas, la pareja lucense debe contar con menos del 20% de apoyo efectivo en su propia provincia. Un éxito de gestión de crisis.
La revuelta se cocina en Ourense
La estocada final llega desde Ourense. Una larga lista de regidores y figuras relevantes, incluyendo al alcalde de Barbadás, Carlos Valcárcel, la ex Secretaria de Estado Laura Seara y otros cargos, han reaccionado con una contundencia ejemplar. Exigen dimisiones a gritos y advierten: «Nos ha llegado más información de todo lo acontecido», sugiriendo que el thriller político está lejos de terminar.
Mientras tanto, en la provincia de Pontevedra y A Coruña, los entornos municipales tienen alternativas sobre la mesa para el lunes si no hay decisiones rápidas.
La caída en diferido de Besteiro y Méndez es un espectáculo insostenible. El final político parece tan claro como la trama de una telenovela: antes o después del martes, cuando las nuevas noticias televisivas amenazan con reescribir, de nuevo, el guion de este sainete.