El RC Deportivo encara 2026 bajo un nuevo dogma. Juan Carlos Escotet ha editado un «Cuaderno de instrucciones » del Club, un documento que no admite excusas, el ascenso a Primera División debe producirse este año, cueste lo que cueste y juegue quien juegue.
El fútbol regresa a Riazor este domingo frente al Cádiz, pero el partido es solo la punta del iceberg de una estrategia mucho más profunda. En los despachos del Mundo del Fútbol ya no se habla de paciencia, sino de los objetivos que marca el «Cuaderno de instrucciones». El presidente del Deportivo, Juan Carlos Escotet, ha definido lo que muchos ya consideran la «Biblia» para todos los trabajadores de la entidad, un Cuaderno de instrucciones que marca el camino hacia la élite sin admitir desviaciones.
Si el manual tiene un punto crítico, ese es el Capítulo uno. En él, el presidente establece la obligación moral y deportiva de ascender en la presente temporada. No hay espacio para dilaciones ni proyectos a largo plazo que ignoren la urgencia del presente.
Para respaldar esta exigencia, Escotet ha dado un golpe de autoridad sobre la mesa financiera, el club llegará al límite de gasto permitido para fichar en este mercado de invierno. El mensaje es nítido, sin interpretaciones, el dinero no será un obstáculo para traer jugadores de contrastada calidad. Esta decisión pone el foco directamente sobre el Fernando Soriano, quien tiene la responsabilidad máxima de elegir las piezas exactas que saquen al equipo del bache y aseguren el objetivo.
En el Capítulo dos, la advertencia presidencial no se detiene en los despachos; llega con fuerza al vestuario y, especialmente, al banquillo. Escotet no comprende los altibajos de un equipo capaz de ganar con solvencia varias semanas seguidas y caer con descrédito a las semanas siguientes, como si la Santa Compaña se hubiera instalado en el juego de los hijos de Hércules durante el último mes de competición.
El Capítulo tres está dirigido al entrenador. La advertencia es contundente: hay que mejorar el estilo de juego. El crédito ya no se mide en buenas intenciones, sino en puntos y en la capacidad de neutralizar los «atascos» tácticos que han provocado la pérdida de nueve puntos vitales. El presidente exige un equipo fiable, un bloque que no se olvide de cómo competir cuando la presión aprieta.
En un anexo, el presidente Escotet, advierte que el partido contra el Cádiz será el primer examen real para comprobar si el «Libro de Instrucciones» ha sido asimilado. Con la afición empujando en Riazor y el mercado de fichajes echando humo, el Dépor se juega más que tres puntos. Se juega demostrar que tiene la madurez necesaria para cumplir el mandato de su presidente.
El mensaje que emana de la presidencia es un dogma de fe, el ascenso es una obligación, no una opción. El «Cuaderno de Instrucciones» de Juan Carlos Escotet es claro, y Fernando Soriano tiene ahora la chequera llena y la responsabilidad al límite. Ya no valen los fantasmas de la Santa Compaña ni los atascos tácticos que regalan puntos a los rivales. Si el presidente pone el capital de Primera, los jugadores y el cuerpo técnico deben poner el fútbol de Primera.
El 2026 ha de ser el año del regreso, que empiecen los jugadores por desterrar la lánguida sombra de la duda y devuelvan a Riazor la luz de la victoria. Porque en el Deportivo de Escotet, solo hay un lenguaje que importa, el que se habla en la máxima categoría.