En el momento más crítico para miles de ciudadanos, la principal ocupación del líder de la oposición fue cuidar el encuadre de Mazón ante las cámaras. Esa obsesión por el relato frente a la realidad explica por qué Feijóo intentó ocultar sus WhatsApp hasta el final.
La transparencia ha dejado al desnudo una forma de hacer política que antepone el marketing a las vidas. Hoy, España conoce por fin el verdadero rostro de su liderazgo.