La realidad en las urgencias del HULA vuelve a ser desoladora. Hoy, día 23 de febrero, a las ocho de la mañana, doce pacientes permanecen en pasillos y salas de espera aguardando una cama de hospitalización, a los que se suman varios más en la unidad de Observación bajo la misma incertidumbre.
No estamos ante un episodio aislado, sino ante un problema estructural crónico que se ha agravado de forma alarmante. El déficit de medios y personal, unido a la carencia de una unidad intermedia de preingreso, genera una situación inadmisible e insostenible que vulnera el derecho a una asistencia sanitaria digna. Como profesionales, trasladamos la angustia de pacientes y familiares ante la cual asistimos con absoluta impotencia.