Las várices son dilataciones permanentes de las venas, principalmente en las piernas, que se producen cuando las válvulas internas no funcionan de manera adecuada y la sangre se acumula. Este problema forma parte de la insuficiencia venosa crónica y puede generar pesadez, dolor, hinchazón, calambres y cambios en la piel. En algunos casos, también representa una preocupación estética. La búsqueda de opciones para quitar varices en Málaga ha crecido en los últimos años, en línea con el desarrollo de técnicas menos invasivas y con tiempos de recuperación más cortos.
Se estima que la insuficiencia venosa afecta a alrededor del 25% al 30% de la población adulta, con mayor incidencia en mujeres. Factores como la predisposición genética, el embarazo, el sedentarismo, el sobrepeso y el trabajo prolongado de pie influyen en su aparición. Aunque muchas personas consultan por una cuestión estética, los especialistas insisten en que se trata de una patología vascular que debe evaluarse de manera integral.
El diagnóstico suele realizarse mediante examen clínico y ecografía Doppler, un estudio que permite observar el funcionamiento de las venas y detectar el reflujo sanguíneo. A partir de esa evaluación, el profesional determina el tratamiento más adecuado según el tipo y tamaño, el estado general del paciente y sus antecedentes.
Entre las alternativas sin cirugía tradicional se encuentra la escleroterapia con microespuma. Este procedimiento consiste en inyectar una sustancia esclerosante en la vena afectada. La microespuma desplaza la sangre, provoca el cierre de la vena y con el tiempo el cuerpo la reabsorbe. Se realiza en consultorio, no requiere anestesia general y el paciente puede retomar su actividad habitual en poco tiempo. Es una opción frecuente para medianas y pequeñas.
El tratamiento con láser vascular es otra técnica utilizada, especialmente en arañas vasculares y venas superficiales de menor calibre. El láser emite una luz que genera calor controlado y produce el cierre del vaso sanguíneo sin necesidad de incisiones. Se aplica de forma ambulatoria y puede requerir varias sesiones según la extensión del problema. La sensación durante el procedimiento suele ser leve y transitoria.
La radiofrecuencia es un método que se emplea en venas de mayor tamaño. A través de un catéter que se introduce en la vena bajo guía ecográfica, se aplica energía térmica que sella el vaso desde el interior. Este procedimiento se realiza con anestesia local y permite tratar la vena safena, una de las principales responsables de la insuficiencia venosa. Diversos estudios muestran tasas de éxito superiores al 90% en el cierre venoso a mediano plazo.
Otra alternativa es el sistema VenaSeal, que utiliza un adhesivo médico para sellar la vena enferma. El producto se aplica mediante un catéter y no requiere el uso posterior de medias de compresión en todos los casos. La intervención es rápida y el paciente puede caminar inmediatamente después. Se trata de una técnica que ha ganado presencia en los últimos años por su recuperación breve.
La flebectomía, por su parte, es un procedimiento mínimamente invasivo que consiste en extraer las várices a través de pequeñas incisiones en la piel. Aunque implica una intervención directa, no es una cirugía mayor y se realiza con anestesia local. Se utiliza en venas visibles y de trayecto superficial. La recuperación suele ser rápida y las cicatrices son pequeñas.
La elección del tratamiento depende de cada caso y del criterio médico. En muchos pacientes se combinan técnicas para obtener mejores resultados funcionales y estéticos. En este sentido, desde la Clínica Cardiovascular Dr. Valderrama, afirman que: “La consulta temprana permite evitar complicaciones como úlceras venosas o trombosis superficial”.
El avance de estas opciones terapéuticas ofrece una oportunidad para abordar la insuficiencia venosa de manera menos invasiva. Consultar a tiempo y contar con información clara ayuda a tomar decisiones con mayor seguridad y a mejorar la calidad de vida de quienes conviven con esta patología.