Abadín despierta contra el biogás: “No es cuestión de colores, es cuestión de olores”

El pasado sábado, el sentimiento de desconcierto en Abadín se transformó en indignación y, sobre todo, en unión vecinal. La primera convocatoria de la plataforma Stopbiogás Abadín no solo fue un éxito de asistencia con más de setenta personas, sino que sirvió para destapar una realidad que muchos temían: el proyecto industrial que amenaza el municipio es doble.

La charla informativa, que contó con el asesoramiento técnico de Xoán Castro (CIAM) y Andrés Castro (SLG Terra Chá), arrojó un dato que cayó como un jarro de agua fría entre los asistentes de parroquias como Quende, Moncelos, Gontán, Fanoi, Labrada y A Pastoriza. Según la información solicitada a la Consellería de Medio Ambiente, no se proyecta una instalación, sino dos macroplantas de biometano.

El asombro fue generalizado. Mientras los discursos oficiales suelen hablar de «economía circular» y «sostenibilidad» (la misa), la realidad técnica (el repique) apunta a un sistema industrial diseñado para procesar:

  • Purines y lodos.
  • Desechos cárnicos y restos farmacéuticos.
  • Residuos de alta complejidad que, según los expertos, ya están causando graves perjuicios en otras zonas de España.

El espejo de Murcia: Lucha judicial y valor vecinal

El momento más emotivo y combativo de la jornada llegó vía videoconferencia con José Hernández Pedrero, portavoz de la plataforma en Las Torres de Cotillas (Murcia). Su testimonio es la prueba de que el pueblo tiene voz: consiguieron un referéndum donde el 97% de los votos dijeron NO a una macroplanta.

Sin embargo, el precio de defender la tierra es alto. Hernández Pedrero relató cómo el alcalde de su localidad solicita 7 años de cárcel para él y otro compañero. Su mensaje a los vecinos de Abadín fue claro: valor frente a la imposición unilateral y unidad ante quienes deciden sin consultar.

Un peligro que no entiende de ideologías

Desde la plataforma Stopbiogás Abadín han sido tajantes: «No se trata de colores, sino de olores». El mensaje es transversal y busca proteger lo que realmente importa:

  1. Amenaza directa a los manantiales y la calidad del aire.
  2. El peligro que corren el ganado y la reputación de los productos locales.
  3. La caída inevitable del valor de los inmuebles y la pérdida de calidad de vida.

«Nos va a afectar a todos por igual, votemos a quien votemos», sentenciaron desde la organización.

Recordando éxitos pasados, como la presión vecinal que logró la creación del centro para mayores, Abadín ha iniciado ya una campaña de recogida de firmas. La hoja de ruta está clara: más charlas, mesas de diálogo y eventos para asegurar que la administración no pueda ignorar el clamor de las parroquias.

Abadín no quiere ser el vertedero farmacéutico y cárnico de nadie. Hoy la plataforma ha plantado la semilla de la resistencia; ahora le toca a la administración decidir si sigue «repicando» de espaldas a su gente o si, por una vez, escucha la misa que le canta su propio pueblo.

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