
El presidente Trump pronunció un discurso del Estado de la Unión el pasado martes brillante y poderoso en su contenido. No sólo ha roto el récord al ser el más largo de la historia (una hora y cuarenta y ocho minutos), sino lo que es más importante, fue una celebración de los muchos éxitos que ha logrado en este primer año de su segundo mandato y esbozó algunos de los nuevos proyectos de su Administración.
En el discurso declaró que ya se ha iniciado la Edad de Oro para América, algo que los ciudadanos podemos sentir cada día. Bajo su liderazgo, hemos recuperado la seguridad fronteriza, se acumulan los éxitos económicos, se incrementa la capacidad militar, se mejora el comercio mundial, y se defiende un patriotismo sano y sin disculpas ante la izquierda woke desquiciada. Los temas centrales del discurso fueron los que han ocupado los esfuerzos gubernamentales durante este pasado año: la economía, con el foco puesto en la reducción de la inflación, el auge del poder del dólar, la reducción de impuestos, la caída de las tasas hipotecarias por debajo del 6% por primera vez en cuatro años, el mercado de valores alcanzando 53 máximos históricos desde su victoria electoral de 2024, los18 billones de dólares en compromisos de inversión en Estados Unidos, y la estrategias arancelaria que tan buenos resultados ha dado y que seguirá vigente; la inmigración y la seguridad de la frontera sur, con el foco puesto en la deportación de miles de inmigrantes ilegales con antecedentes criminales, y una frontera blindada; la seguridad y la lucha contra el crimen, con el foco en la reducción del tráfico de drogas y fentanilo, la lucha contra el terrorismo y los criminales, que ha redundado en los índices de criminalidad más bajos en más de 100 años; la política exterior con el foco puesto en la recuperación de las Fuerzas Armadas, los acuerdos de paz que han permitido finalizar ocho guerras, la intervención militar en Venezuela para apresar y sacar a Nicolás Maduro, y los esfuerzos en curso para contener la amenaza del régimen de Irán.
Uno de los grandes momentos reveladores fue cuando el presidente Trump dijo: “El primer deber del gobierno estadounidense es proteger a los ciudadanos estadounidenses, no a los inmigrantes ilegales”. Un lado de la Cámara (republicanos) se puso de pie para mostrar su respeto por las familias estadounidenses, muchas de las cuales han sufrido la criminalidad; el otro lado (demócratas) se quedó sentado con indiferencia. Una imagen que demuestra a quiénes les importan los ciudadanos y a quiénes no. Trump expuso así que en realidad no se trata de ser republicanos o demócratas, sino estadounidenses con sentido común que deben elegir entre lo que es normal frente al fanatismo izquierdista que prefiere amparar la criminalidad.
Trump celebró los recientes éxitos deportivos en los Juegos Olímpicos de Invierno y apoyó a las tropas, y lo enmarcó en el orgullo por ser estadounidenses; celebró los 250 años de la independencia y la excelencia de Estados Unidos, destacó algunas de las historias de héroes que ejemplifican el valor y el espíritu americano, e hizo un balance del primer año en el cargo en el que ha cambiado para mejor el rumbo del país. No tuvo que esforzarse demasiado para convencer a la gente, porque los estadounidenses sentimos el impacto positivo de sus políticas America First y los excelentes resultados que está entregando: los salarios reales más altos, los costes más bajos, mayores devoluciones de impuestos, una frontera más segura, la deportación de los inmigrantes ilegales, la criminalidad más baja, un mundo más estable con procesos de paz en marcha.
El presidente declaró con razón que el Estado de la Unión es fuerte, próspero y respetado. Destacó con orgullo justificado los numerosos logros obtenidos en un tiempo récord por su Administración, y también presentó una ambiciosa agenda para seguir recuperando el Sueño Americano para los trabajadores estadounidenses. Un primer año de mandato transformador.
Hubo momentos emocionantes e inspiradores, como cuando destacó el heroísmo estadounidense. Además de anunciar la próxima Medalla Presidencial de la Libertad al medallista de oro de hockey Connor Hellebuyck, Trump otorgó honores a dos pilotos militares, un suboficial de la Guardia Costera y dos miembros de la Guardia Nacional, así como la Medalla de Honor al aviador naval de 100 años Royce Williams, veterano de la Segunda Guerra Mundial, la Guerra de Corea y Vietnam; y la Medalla de Honor al Suboficial Mayor del Ejército Eric Slover, quien pilotó un helicóptero Chinook del Ejército durante la misión para capturar al dictador venezolano Nicolás Maduro, en la cual resultó herido en las piernas por fuego hostil.
Otros momentos de profunda emotividad fueron cuando Trump honró a Sarah Beckstrom y Andrew Wolfe por sus esfuerzos por combatir la delincuencia en Washington D. C. y el reconocimiento al sargento Andrew Wolfe, de la Fuerza Aérea de EE. UU. con el Corazón Púrpura tras ser atacado en las calles de Washington, D. C., antes del Día de Acción de Gracias de 2025. La especialista del ejército Sarah Beckstrom, de 20 años, resultó herida de muerte en el mismo ataque y recibió póstumamente el Corazón Púrpura.
El nadador de rescate de la Guardia Costera, Scott Ruskan, recibió la Legión al Mérito por su extraordinario heroísmo tras rescatar a 165 personas durante las mortíferas inundaciones de Texas en julio de 2025. Trump se apuntó otro tanto emotivo al reunir Ruskan con Milly Cate McClymond, una niña de 11 años a la que rescató en julio de 2025.
Estas condecoraciones van más allá de la política y reflejan un país y una Administración agradecida por el heroísmo del que hacen gala los estadounidenses en los momentos más difíciles. Trump declaró de forma acertada: «Porque cuando el mundo necesita coraje, audacia, visión e inspiración, todavía se vuelve hacia América, y cuando Dios necesita una nación para obrar Sus milagros, Él sabe exactamente a quién pedirlo».
De forma magistral supo celebrar el «proyecto de ley único, grande y hermoso», que contiene los mayores recortes de impuestos en la historia de Estados Unidos, incluyendo reducciones en los impuestos sobre propinas, horas extras y la Seguridad Social, y lo hizo humanizando el asunto al presentar a una pareja de Pennsylvania que se ahorra más de 5.000 dólares al año con este proyecto de ley. Trump también promocionó sus esfuerzos para reducir los precios de los medicamentos recetados, hacer que la FIV sea más asequible, y presentó con simpatía a una joven que intenta ser madre, y establecer la transparencia de precios en la atención médica. No se olvidó de mencionar sus innovadoras «Cuentas Trump» para niños pequeños, que podrían ayudarlos a empezar con buen pie en la vida, y elogió al innovador informático Michael Dell y a su esposa, Susan, por contribuir con más de 6.000 millones de dólares a este programa.
Además, recordó su plan para que las empresas tecnológicas que operan centros de datos paguen por la abundante electricidad que requieren esos proyectos. Los precios de la electricidad se han disparado en todo el país, en gran parte debido a las políticas energéticas imprudentes implementadas por los demócratas centrados en el clima, y que Trump está intentando solucionar.
El presidente dijo que “Nuestra nación ha vuelto. Más grande, más rica y más fuerte que nunca», y así es. La prensa independiente en Estados Unidos ha destacado de forma unánime una de las conclusiones sobre el discurso: “El país está ganando de nuevo” y ha elogiado su contenido inspirador. No sólo se quedó en los éxitos probados, sino que también enumeró algunas propuestas políticas que mejorarán aún más las condiciones de vida de los estadounidenses en todo el país, como el Gran Plan de Salud, la codificación de los acuerdos de las Naciones Más Favorecidas, el Plan de Protección al Contribuyente, la Ley Dalila y algunos más.
El presidente Trump criticó repetidamente a los demócratas por oponerse a temas populares como los recortes de impuestos y las leyes de identificación de votantes. También los reprendió por apoyar medidas impopulares como la reasignación de género de menores sin la aprobación de sus padres. Al presentar a una familia cuya hija había sufrido esa desgracia, saludó a los demócratas con la mano, diciendo: «Esta gente está loca». La mayoría estamos de acuerdo. Trump difundió perfectamente el mensaje: necesita hacer la vida más asequible a los ciudadanos y sigue trabajando en ello.
Casi dos tercios de los espectadores que vieron el discurso de Trump sobre el Estado de la Unión piensan que vamos en la dirección correcta. La encuesta de la cadena CNN ha recogido la reacción de los telespectadores y ha encontrado que para un 64% fue positivo. Otra encuesta de la cadena CBS refleja que el 75% de los ciudadanos aprueban el discurso.
El presidente Trump acertó al llenar la galería con una multitud de personas admirables, cuyas vidas y experiencias no sólo sirvieron para demostrar las políticas que defiende, sino que también inspiraron a los asistentes y a los telespectadores. Porque, vamos a ver, ¿quién puede dejar de aplaudir a los niños que sobreviven a heridas graves, o al piloto herido durante la extracción de Nicolás Maduro de Venezuela? ¿O al miembro de la Guardia Nacional que recibió un disparo en la cabeza y se recupera contra todo pronóstico? ¿O al equipo de hockey sobre hielo que logró la medalla de oro en un partido épico? Son historias conmovedoras que contienen mucho de lo excepcional que tiene Estados Unidos: la valentía, el sacrificio y el patriotismo que caracterizan a tantos héroes americanos. Trump les dio una ventana al país y al mundo en su discurso y compartió con ellos el protagonismo. En suma, fue un discurso largo, sí, muy al estilo Trump, entretenido, optimista, positivo y esperanzador sobre el futuro de los Estados Unidos.