¿Aeropuerto de Alvedro o el jardín de mi casa? ¡Un avión se tomó demasiado en serio el turismo en Malpica!

Si anteayer usted estaba tranquilamente tomando el café o paseando por Malpica y tuvo la sensación de que un avión comercial le iba a pedir el azúcar o saludarle por su nombre, tranquilo: no es que usted tenga superpoderes visuales, es que el piloto se tomó muy en serio eso de las «vistas panorámicas».

Resulta que los cielos de nuestra zona se convirtieron en una pista de baile improvisada. Un avión comercial, que probablemente buscaba la entrada al Aeropuerto de Alvedro, decidió que pasar de largo era demasiado aburrido y se marcó un «aquí estoy yo» sobre nuestras cabezas.

Lo que vimos no fue una simple pasada de cortesía, como se puede observar en el video que hice desde el patio de la casa donde vivo. El avión, haciendo gala de una precisión que ya quisiéramos nosotros para aparcar en batería un viernes por la noche, decidió dar no una, sino dos vueltas sobre Malpica. A menos de 800 metros de altura. Tan cerca que, si alguien hubiera tenido la ventanilla abierta y una buena vista, aunque era de noche, igual hasta le veíamos la cara de confusión al pasajero que intentaba ver el mar y se encontró con el tejado de nuestras casas.

Muchos vecinos salieron a la calle mirando al cielo, divididos entre la fascinación por ver un «pájaro de metal», algunos creyeron que nos invadian los amigos de ET, lo vieron tan cerca y la duda de otros, dirán si el piloto se había perdido buscando la salida de la autopista o si simplemente quería comprobar si nuestra ropa tendida estaba bien seca.

¿Qué pasó realmente?

Aunque el espectáculo fue digno de película de Steven Spielberg, la realidad es que el aire es caprichoso. Nuestros pilotos, que tienen que entrar en Alvedro aprovechando el viento (esos «caprichos» meteorológicos que tanto nos gustan), a veces se ven obligados a hacer un poco de tiempo. ¿La traducción? Que el aeropuerto estaba un poco «lleno» y el avión tuvo que quedarse dando vueltas por la zona de Barizo, como quien espera a que se libere un sitio en el parking del centro.

Agradecemos la visita turística y la exhibición aérea gratuita sobre nuestras casas, pero para la próxima, ¡avisen! Algunos estábamos en pijama o con el peinado de «estar por casa» y no estábamos preparados para una sesión fotográfica aérea a baja altura.

Eso sí, hay que reconocerles el estilo: hay quien aterriza en Alvedro de forma aburrida y hay quien decide que si va a pasar, que se note.

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