ATME denuncia el abandono de los cuarteles mientras Defensa bate récords de presupuesto

La Asociación de Tropa y Marinería Española (ATME) ha vuelto a encender las alarmas ante el deterioro generalizado que afecta a la mayoría de las instalaciones de las Fuerzas Armadas, un problema que, lejos de ser puntual, se extiende por bases y acuartelamientos de todo el país. La Asociación recuerda que lleva meses trasladando al Ministerio de Defensa, a través de la Secretaría Permanente del COPERFAS, quejas sobre el estado real de alojamientos logísticos, zonas de vida, talleres, cuerpos de guardia y servicios esenciales como el agua, la calefacción o la electricidad. Sin embargo, sus advertencias no están siendo atendidas y la respuesta habitual se limita a decir que se está trabajando en solucionarlo y aplicar parches temporales en lugar de abordar soluciones definitivas.

Las deficiencias de las que ya se ha informado a Defensa abarcan desde alojamientos improvisados en naves alojamientos de circunstancias en el Regimiento de Guerra Electrónica 31 hasta problemas estructurales en la Academia de Infantería de Toledo. También se han registrado cortes continuos de agua y calefacción en la Base de “El Goloso”, fallos de mantenimiento en la Escuela Infantil “Santa Teresa” de San Cristóbal, falta de alojamiento logístico en “Puerto del Rosario”, un colapso eléctrico en la Base de Almagro que no se resolverá hasta 2027, la ausencia de una garita que proteja al personal de guardia en el Arsenal de Cartagena y unas instalaciones en estado deplorable en el Destacamento Fijo de Seguridad de “Montaña Negra”, en Castellón. Para ATME, la acumulación de casos demuestra que no se trata de incidencias aisladas, sino del resultado de una política de infraestructuras que ha permitido que el deterioro avance sin control, afectando a la dignidad, la salud y la seguridad del personal militar.

La Asociación considera insuficientes los proyectos anunciados por el Ministerio de Defensa para los próximos años, como la nueva residencia logística en el Acuartelamiento Alfonso X o los futuros alojamientos en El Goloso, Cuatro Vientos y Rota. A su juicio, estas actuaciones no solo llegan tarde, sino que resultan claramente insuficientes para cubrir la demanda real y tardaran años en finalizarse. Además, advierte de que algunas de estas nuevas plazas se ubicarán en bases que ya sufren problemas estructurales, lo que podría reproducir los mismos fallos de suministro de agua o electricidad que hoy afectan a miles de militares. ATME lamenta que, mientras se anuncian nuevas partidas millonarias en gastos de defensa, se siga descuidando el mantenimiento de las instalaciones existentes, donde lo habitual es “parchear” hasta el siguiente problema sin acometer una rehabilitación integral que garantice condiciones dignas y seguras.

A las deficiencias ya conocidas se han sumado nuevas denuncias durante el mes de marzo. En el Polvorín “El Renegado”, en Ceuta, el Cuerpo de Guardia presenta un deterioro tan acusado que podría incumplir los estándares mínimos de habitabilidad y seguridad, con instalaciones abandonadas y deficiencias que ponen en riesgo al personal en un entorno especialmente sensible. En el taller de carros del RAC 61, en El Goloso, una puerta dañada y sin reparar salió despedida durante un temporal y estuvo a punto de causar un accidente grave, mientras que la solución provisional adoptada -apoyar la estructura con grupos electrógenos- ha sido calificada por ATME como una vulneración flagrante de la normativa de prevención de riesgos laborales.

El deterioro también es evidente en los vestuarios del Regimiento “Córdoba” nº 10, en Cerro Muriano, donde el personal convive con humedades, ventanas rotas, duchas oxidadas, taquillas deterioradas y ausencia de calefacción en algunos vestuarios, hasta el punto de tener que adquirir calefactores de su propio bolsillo. En la Academia de Ingenieros de Hoyo de Manzanares, el panorama es igualmente preocupante: edificios sin rehabilitar, calderas averiadas durante días, goteras constantes, alumbrado exterior prácticamente inoperativo y restricciones absurdas como la prohibición de que cabos y soldados utilicen los vestuarios del gimnasio en horario laboral. En la Base Militar de El Goloso un nuevo reventón en la red de abastecimiento de agua ha vuelto a afectar al suministro en toda la base.

ATME insiste en que la situación ha alcanzado un punto crítico y que no puede seguir normalizándose el deterioro de las infraestructuras militares. La Asociación reclama una intervención urgente, planificada y sostenida en el tiempo, que sustituya los parches por soluciones reales y que garantice que quienes sirven en las Fuerzas Armadas lo hagan en condiciones dignas, seguras y acordes con la responsabilidad que asumen.

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