El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha respondido este miércoles con extrema dureza a la comparecencia de Pedro Sánchez, desmontando el perfil diplomático del presidente con un calificativo lapidario: «pacifista de pacotilla». En un duelo marcado por la tensión, Feijóo ha devuelto el lema histórico de la izquierda al jefe del Ejecutivo: «No a la guerra y no a usted».
El misil de la discordia
El momento más tenso de la sesión se produjo cuando Feijóo exhibió una imagen de la agencia iraní Tasnim, vinculada a la Guardia Revolucionaria, en la que la cara de Sánchez aparece pegada a un misil destinado a Israel. “Algo tan honorable como la paz difícilmente se puede personificar si la propaganda iraní estampa su cara en misiles de guerra”, espetó el líder popular ante las protestas de la bancada socialista.
Feijóo ha centrado su réplica en lo que considera una «falta de coherencia» flagrante del Gobierno de coalición:
- Acusó a Sánchez de presidir el Gobierno con mayor gasto militar de la democracia, triplicando la compra de armas a EE. UU.
- Denunció que, hasta hace pocos meses, España exportaba detonadores y explosivos a Teherán.
- Criticó que al presidente «solo le duelan» los disidentes según su geografía, comparando la situación en Teherán con la de Caracas.
Respecto al paquete de medidas que se vota este jueves, el líder de la oposición no garantizó su apoyo y lanzó un ultimátum: deflactar el IRPF para aliviar a las familias. Feijóo afeó que el Gobierno haya tardado tres semanas en reaccionar mientras la vicepresidenta Yolanda Díaz «disfrutaba del glamour de Hollywood» en los Oscar.
Además, calificó de «dogmatismo climático» el cierre de las nucleares y acusó a Sánchez de actuar con tics autoritarios al hurtar el debate presupuestario: “Hasta Ucrania, en plena guerra, ha aprobado sus presupuestos; ¿España no puede?”.
Feijóo terminó su intervención aireando las costuras de la mayoría de investidura, preguntando a Sumar, ERC y Bildu cómo pueden «tragar» con un incremento masivo en la compra de tanques y misiles. “Usted está mezclando el buen nombre de España con la peor calaña del mundo”, concluyó, elevando la confrontación a niveles inéditos en esta legislatura.