Señores, abróchense el cinturón, que en las federaciones deportivas gallegas han encendido los fogones y el aceite ya empieza a saltar. Estamos en esa época mágica donde los despachos huelen a guiso lento, los teléfonos echan humo y algunos presidentes «de toda la vida» descubren, con el postre en la mesa, que el cargo no es una propiedad privada, sino una concesión del destino (y de los votos).
Hagan sus apuestas, que la comilona está servida:
- Fútbol: En la RFGF, el menú del día parece cerrado con Pablo Prieto de plato único, adornado con luces de colores de obras en carretera. Pero ojo, que en la cocina de atrás hay un grupo «valorando el mercado», quieren que baje unos kilos. Dicen que ahora que no está el «Chef Louzán», hasta el pinche se atreve a sugerir ingredientes. Veremos si al final sale alguien a quejarse del punto de sal.
- Ciclismo y Baloncesto: El ex ciclista Samuel Blanco se baja de la bici y pide mesa en la presidencia. A ver si no se le atraganta el repecho. Mientras, en Baloncesto, Julio Bernárdez se hace el remolón con el «sí, quiero», pero en Santiago y Vigo ya están buscando a un «histórico» para que haga de sumiller de una alternativa. De momento, los movimientos son tan tibios como un caldo mal calentado.
- Piragüismo y Pádel (Platos fuertes): En Piragüismo la cosa va a estar para chupar cabezas de gamba. Alfredo Bea y Enrique Fernández se van a dar con el remo hasta en el carné de identidad. Y ojo, que la Federación Española viene de invitada a la cena dispuesta a pagar la cuenta de cualquiera que no sea Bea. ¡Tensión en la sobremesa! En el Pádel, Manuel Fernández (el inhabilitado) intenta el truco del almendruco: pone a Magín Raposeiras de primero para seguir él de segundo jefe de cocina. Pero cuidado, que la clientela parece que quiere cambiar de restaurante.
- Voleibol y Remo: Tras 20 años de menú fijo, en Voleibol, Luna se levanta de la mesa sin decir quién paga la cuenta. Y en Remo, Méndez vuelve a la carga esperando que el «ajuste» de 2022 no se convierta en una digestión pesada este año.
- Caza y Atletismo: En la Caza, Fidalgo quiere seguir cazando el mismo plato, pero hay un grupo de «estetas» que prefieren una cocina más técnica. En Atletismo, Sanmartín corre solo hacia la renovación, a menos que algún espontáneo le robe el postre en la meta.
Mucho brindis al sol, muchas ganas de hincarle el diente al presupuesto y, como siempre, el miedo a quedarse sin silla cuando la música (y el orujo) dejen de sonar.
¡Buen provecho, que los cuchillos ya están afilados!