La Asociación Galega de Pediatría de Atención Primaria (AGAPap) celebró hoy en la Cidade da Cultura su Reunión Anual, que este año alcanza su XIX edición con el aforo completo. Allí el conselleiro de Sanidade, Antonio Gómez Caamaño, inauguró la jornada, acompañado por la presidenta de AGAPap, Amparo Rodríguez Lombardía; la de SOPEGA, Susana María Rey, y la del comité organizador, Iria Camino.
Rodríguez, para quien la reunión debe ser “un referente de formación, pero también un espacio de unión, de reivindicación y de voz compartida”, recordó que “en pediatría, cada detalle cuenta, y mantener viva la curiosidad y la sospecha clínica es, muchas veces, la clave para llegar al diagnóstico”.
También recordó que “más de un millón y medio de niños en nuestro país siguen sin tener garantizada la atención pediátrica”, y que aunque reconoció que “en Galicia hay cierta mejoría, no es suficiente. No podemos normalizar agendas inasumibles, Porque cuando se deterioran las condiciones de quienes cuidan, se resiente inevitablemente el cuidado”.
Al respecto, la presidenta de AGAPap pidió reformas reales, con planificación y contando con los profesionales, haciendo hincapié en que “es necesaria la implicación de la sociedad y de los responsables políticos”.
“Necesitamos avanzar hacia un diálogo real, bidireccional y constructivo. No podemos seguir siendo meros ejecutores de decisiones. Somos profesionales altamente cualificados, con conocimiento directo de la realidad asistencial, y debemos formar parte activa de las decisiones que afectan a nuestro trabajo y, por tanto, a la salud de nuestros pacientes”, mostrando su preocupación ante el proceso de reforma del Estatuto Marco, para el que reclaman que sea “un estatuto médico propio, especifico y acorde con la complejidad de nuestro de trabajo”.
“Desde AGAPap”, dijo, “defendemos que cualquier reforma debe construirse desde el diálogo real, el consenso y el respeto a los profesionales. Necesitamos acuerdos sólidos que garanticen estabilidad y permitan ejercer nuestra labor con calidad”.
Por su parte, el conselleiro de Sanidade, Antonio Gómez Caamaño, subrayó la contribución de la atención primaria al liderazgo en Galicia en las tasas de cobertura de la vacunación infantil, recordando que “la Xunta lleva años apostando por fortalecer esta especialidad y, desde 2019, aumentó un 35 % las plazas para mantener una cobertura elevada con profesionales de la pediatría en los centros de salud, lo que permite ofrecer una atención de calidad a los más pequeños”.
Gómez Caamaño incidió en que la Xunta es muy consciente de la importancia de la pediatría y del papel estratégico de la atención primaria y el refuerzo del nivel asistencial en los presupuestos de este año,” con una inversión histórica de 1.747 millones de euros, destinada a posibilitar una mejor atención en el día a día, con más recursos en los centros de salud y mejores condiciones para los profesionales”.
El conselleiro también hizo referencia a la reforma de la atención primaria en la que está trabajando la Xunta, que se presentará en este semestre, orientada a” avanzar hacia un modelo más humano, más resolutivo y mejor adaptado a las necesidades actuales”, trabajando ya en la implantación de “medidas con agendas más flexibles, menos carga burocrática o una mejor organización de los centros”, para facilitar la labor de los profesionales y mejorar la atención a las familias.
JORNADA CIENTÍFICA.
El programa puso este año el foco en la inteligencia artificial, que se consolida como una oportunidad relevante para el sistema sanitario, siempre que responda a necesidades reales y se aplique con rigor científico.
Así lo expuso el cardiólogo del Hospital Clínico Carlos Peña, para quien la incorporación de la inteligencia artificial al ámbito sanitario representa “una oportunidad significativa para mejorar la calidad asistencial si su desarrollo está orientado a resolver necesidades concretas de profesionales y pacientes”, insistiendo en que “la inteligencia artificial no debe entenderse como un fin en sí mismo, sino como una herramienta al servicio de problemas aún no resueltos”, y que “en un contexto marcado por la sobrecarga asistencial, las listas de espera y la creciente complejidad de los procesos clínicos, estas soluciones pueden contribuir a optimizar recursos y mejorar la eficiencia organizativa”.
Y es que más allá del avance tecnológico, el debate se sitúa en el valor real que la IA puede aportar, ya que su aplicación “está impulsando cambios en ámbitos como el razonamiento clínico, la toma de decisiones y la relación médico-paciente”, generando a su vez retos y resistencias “que requieren una integración cuidadosa y responsable”.
Al mismo tiempo, Peña señaló que “el sistema sanitario está experimentando además una transformación en los modelos de atención, con el auge de soluciones no presenciales como la telemonitorización o los hospitales virtuales”, y con pacientes “cada vez más informados y activos en la toma de decisiones sobre su salud”.
En este sentido, explicó que persisten áreas que hay que mejorar como “la atención al paciente, la optimización de tareas administrativas, el acceso ágil al conocimiento médico, la gestión eficiente de datos clínicos y el apoyo a la toma de decisiones” y que cobran relevancia aspectos como “el acompañamiento del paciente, incluyendo el desarrollo de tecnologías orientadas al soporte emocional”.
El especialista destacó que uno de los elementos centrales en este proceso es la gestión de la información y el conocimiento científico, señalando que “la calidad de los datos y los sistemas de soporte a la decisión clínica representan una de las aplicaciones con mayor potencial, al contribuir a mejorar la calidad de las decisiones, reducir errores y disminuir la variabilidad en la práctica médica”, pero subraya también la necesidad de “garantizar la fiabilidad, explicabilidad y seguridad de estas tecnologías”, así como su adecuada validación clínica y el cumplimiento normativo.
Para Carlos Peña, “el objetivo final de estas herramientas debería ser permitir que los profesionales sanitarios centren su actividad en aquellas áreas donde aportan mayor valor”, sin perder de vista que la relación médico-paciente siga siendo “un elemento esencial, basada en la confianza y en la gestión compartida de la incertidumbre”.
La inteligencia artificial se consolida así como “una oportunidad relevante” para el ámbito sanitario, “pero siempre que su desarrollo sea para resolver necesidades concretas, realizadas con rigor científico e integradas de forma responsable en la práctica clínica”.
OTRAS PONENCIAS.
Un seminario sobre Cuando nada es lo que parece: la historia del niño con orina negra, a cargo de la doctora Alicia Mirás Veiga, que presentó con un enfoque interactivo tres casos clínicos de patología de urgencias pediátricas infrecuentes, pero característicos de esta edad dio paso a la intervención de la doctora Ana Prado, especialista en Pediatría y Endocrinología Pediátrica, que expuso la ponencia La Diabetes mellitus tipo 1: abordaje desde estadios presintomáticos, en la que explicó que “la diabetes tipo 1 debe entenderse como una enfermedad autoinmune activa y detectable años antes de que aparezcan los síntomas clínicos”, transmitiendo una idea clara, que “el diagnóstico en estadios presintomáticos reduce drásticamente la cetoacidosis al debut y mejora significativamente el pronóstico metabólico del paciente”.
Para la experta, “el pediatra de atención primaria es una pieza fundamental en el proceso de detección precoz de síntomas, acompañamiento educativo y en los procesos de cribado de estadíos iniciales o asintomáticos”, e hizo hincapié en que “la identificación temprana abre una ventana de oportunidad para el avance y el tratamiento con nuevas terapias modificadoras del curso de la enfermedad que pueden retrasar la progresión clínica y preservar la masa de células beta funcionantes durante años”.
A continuación, la doctora Carmen Gómez Lado habló sobre el Abordaje terapéutico del TDAH y sus comorbilidades. Evidencia científica para una adecuada decisión clínica, explicando que “el TDAH es el trastorno del neurodesarrollo más frecuente”, estimándose que en España lo presentan “el 7,6 % en niños entre los 3 y 12 años y el 5,6 % en adolescentes de 12 a 18 años”, aunque según los datos de la encuesta nacional de salud Infantil llevada a cabo en Estados Unidos en 2022, “estas cifras podrían ser incluso más altas, con una prevalencia estimada del trastorno del 11,5% en los niños de 3 a17 años”.
Según la reconocida neuropediatra del Hospital Clínico, que abordó en su ponencia las distintas alternativas terapéuticas para el TDAH y sus trastornos comórbidos, “el retraso en el diagnóstico y en el tratamiento del TDAH incrementa el riesgo de presentar trastornos comórbidos y empeora el pronóstico”.
Por su parte, la doctora Raquel López Rodríguez ofreció una sesión sobre Cómo interpretar una espirometría y no morir en el intento, recordando que la clave es seguir un orden lógico y no abrumarse con todos los números del reporte.
El objetivo de la prueba es detectar o descartar problemas respiratorios evitando retrasos en iniciar tratamiento o en algunos casos una consulta especializada que quizá no hacía falta.
Además, los participantes asistieron a varios talleres prácticos como el centrado en dermatoscopia en pediatría, que impartirán Ana Batalla Cebey y Noelia Moreiras Arias, o el de Habilidades cirúrgicas y cirugía menor en Atención Primaria, con Roberto Méndez Gallart y María García Palacios.