Mañana juega el Dépor: Saquen los rosarios (o el orujo)

Mañana cierra la jornada nuestro RC Deportivo, ese experto en hacernos pedir cita en el cardiólogo cada lunes. Tras una tarde de domingo con el transistor pegado a la oreja, tarde de las de antes, de esas en las que celebras un gol del Málaga como si fuera tuyo. El equipo llega a Riazor sabiendo que la clasificación está más apretada que los tornillos de un submarino. Quien se despiste ahora, se queda sin ascenso directo y con una cara de tonto que ni las meigas se la quitan.

Dicen que para subir hay que recuperar el “Espíritu de Riazor”. Sí, ese que le hizo un zurcido al todooderoso Milan de las estrellas, mientras ellos venían pensando en qué marisquería iban a cenar después de eliminarnos de la Champións. Mañana toca que los nuestros se miren al espejo y vean a Pandiani, Valerón, Luque o Fran. O que, por lo menos, le pongan la misma intención que le pusieron Sergio González y compañía el día del Centenariazo, que todavía hay algún madridista buscando el balón en la Cibeles.

Para estar entre los dos primeros hay que dar el «do de pecho llegando al minuto 90 con dos golitos mas que el equipo contrario, y aguantando el balón que no quema, que ya no tenemos edad para sustos.

Maletines, meigas y otras milongas

Yo no creo en las meigas, ni en esos maletines que dicen que circulan por los hoteles en mayo, pero oye… habelas, hainas. Y los maletines, si traen billetes de 500, seguro que también.

En este tramo final no hay enemigo pequeño:

  • Los de abajo muerden como si no hubieran comido en una semana por no bajar.
  • Los de arriba estamos con un ojo en el balón y otro en el desfibrilador.

Mañana los tres puntos se tienen que quedar en la Ciudad de Cristal. Porque si no ganamos, la culpa será del árbitro, de la humedad, de un mal de ojo, o como decia Javier Irureta, la tierra se mete entre los tacos de las botas y no permite a los jugadores correr bien, pero que se dejen de milongas y: ¡A ganar y punto!

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