El Deportivo cerraba la jornada liguera ante el Mirandés con la presión de conocer los resultados de sus rivales directos. Tras las victorias de Almería, Castellón y Racing de Santander, los herculinos saltaban al césped de Riazor con la obligación de sumar de tres para no perder comba en la lucha por el ascenso.
Hidalgo apostó por un once diseñado para llevar el peso del encuentro: Ferllo bajo palos; una línea defensiva formada por Ximo, Noubi, Loureiro y Quagliata; Riki y Soriano al mando de las operaciones en la medular; con Alti, Luismi Cruz y Yeremay encargados de nutrir de balones al punta, Bil Nsongo.
Del mazazo del «ex» a la reacción fulgurante
Aunque el Dépor generaba peligro, el Mirandés no se amilanó. De hecho, el conjunto visitante golpeó primero en el minuto 42. Carlos Fernández transformó un penalti para cumplir con la implacable «ley del ex», esa máxima del fútbol que dicta que un antiguo jugador siempre acaba castigando a su anterior equipo.
Tras el descanso, el guion cambió por completo. El Deportivo salió a morder, presionando más arriba y con las ideas renovadas. En apenas ocho minutos mágicos, los locales le dieron la vuelta al electrónico:
- Minuto 51: Mario Soriano firmaba las tablas.
- Minuto 57: Tras un penalti sobre Altamira, el VAR llamó a capítulo al colegiado. Sin embargo, tras revisar las imágenes, este se reafirmó en su decisión inicial. Yeremay no perdonó desde los once metros, desatando la locura entre los 24.000 aficionados que desafiaron el horario de un lunes a las 20:30.
Sentencia y épica final
Con el marcador en contra, el Mirandés recuperó el timón aprovechando el carrusel de cambios y el desgaste físico local. Pero cuando los nervios empezaban a sobrevolar Riazor, Bil Nsongo apareció en el 71 para poner tierra de por medio con su tercer tanto liguero, dando un respiro definitivo a la grada.
El desenlace no careció de drama. En el cuarto minuto de los ocho añadidos, el árbitro señaló un nuevo penalti a favor del Mirandés por una acción de un exhausto Altimira. No obstante, Ferllo emergió como héroe al adivinar la trayectoria del lanzamiento y detener la pena máxima, sellando así una victoria sufrida en un partido que, como se suele decir, tuvo absolutamente de todo.