La asociación solicita medidas cautelares para que se suspendan unas bonificaciones que, según denuncia, reproducen los efectos de la conducta por la que Repsol fue sancionada por la CNMC el pasado mes de febrero.
La Asociación Española de Estaciones de Servicio Automáticas (AESAE) ha presentado una denuncia ante la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) contra Repsol Comercial de Productos Petrolíferos, S.A. y las filiales que hayan intervenido en los hechos, por un posible abuso de posición dominante en vulneración del artículo 2 de la Ley de Defensa de la Competencia y del artículo 102 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea. En su escrito, AESAE solicita además la adopción de medidas cautelares para que Repsol suspenda de inmediato su actual política de descuentos en carburantes, al considerar que está provocando un daño competitivo que puede resultar irreversible para las estaciones independientes.
La denuncia se refiere a la campaña puesta en marcha por Repsol el pasado 21 de marzo, por la que ofrece descuentos de hasta 40 céntimos por litro a los clientes que utilicen Waylet y contraten otros suministros energéticos con la Compañía, a los que se añaden otros 5 céntimos por litro para profesionales del transporte y autónomos con tarjeta Solred. Aunque la promoción fue anunciada inicialmente hasta el 6 de abril, Repsol comunicó posteriormente su ampliación hasta el 3 de mayo, dejando además abierta la posibilidad de prolongarla de nuevo.
AESAE advierte de que esta actuación reproduce, con un mecanismo distinto, los efectos de la conducta por la que la CNMC sancionó a Repsol el pasado 3 de febrero con 20,5 millones de euros y con la prohibición de contratar con el sector público durante seis meses. En aquella resolución, la CNMC acreditó que Repsol había desplegado en 2022 una estrategia de estrechamiento de márgenes que perjudicó a las estaciones independientes y de bajo coste: elevó el precio mayorista del gasóleo A a sus competidores mientras aplicaba descuentos adicionales en su red de estaciones de servicio, aprovechando su posición de dominio en el mercado mayorista.
En la nueva denuncia, AESAE sostiene que tres de los cuatro elementos señalados por la CNMC en la sanción de 2022 vuelven a concurrir ahora de forma prácticamente idéntica: una política de precios que estrecha los márgenes de las estaciones independientes, la posición de dominio de Repsol en el mercado mayorista y la aplicación simultánea de una campaña de descuentos en su red minorista. Respecto al cuarto elemento, la asociación afirma que, aunque en esta ocasión Repsol no estaría recuperando el margen sacrificado mediante un aumento del precio mayorista a sus rivales, sí lo estaría haciendo mediante la captación de contratos de electricidad, gas y otros servicios energéticos, utilizando el carburante como producto tractor.
“No estamos ante una simple promoción comercial. Estamos ante una estrategia que utiliza un producto esencial como el carburante para empujar al consumidor hacia otros mercados y, al mismo tiempo, dejar sin margen de reacción a quienes competimos únicamente en el mercado de los combustibles”, afirma Manuel Jiménez Perona, presidente de AESAE. “Cuando una empresa con posición dominante puede vender con descuentos que sus competidores no pueden igualar ni siquiera comprándole el producto a ella, la competencia deja de decidirse por eficiencia y pasa a decidirse por músculo de mercado”.
La asociación trasladó ya esta preocupación a la CNMC en una reunión mantenida el pasado 16 de abril bajo el título Las medidas comerciales del oligopolio y sus consecuencias en la libre competencia en el mercado de venta al por menor de carburantes en España. En ese encuentro, AESAE presentó una tabla de efectos económicos de los descuentos de Repsol sobre el gasóleo A y gasolina 95, en la que se refleja que, incluso tratando de seguir únicamente la bonificación básica de Waylet, el margen neto de una estación independiente queda prácticamente reducido a cero. Si el consumidor accede a descuentos asociados a la contratación de electricidad, el precio de venta necesario para competir se sitúa entre 4,5 y 9,8 céntimos por litro por debajo del propio precio de abastecimiento de la estación independiente, según los cálculos aportados por la asociación.
“Una estación automática puede competir con eficiencia, con estructura de costes y con precios bajos; lo que no puede hacer es competir vendiendo sistemáticamente por debajo de su coste de compra”, subraya Manuel Jiménez Perona. “Si se permite que una compañía dominante utilice los carburantes como señuelo para reforzar su posición en otros negocios energéticos, el resultado será menos competencia, menos operadores y, a medio plazo, peores precios para los consumidores. Eso es exactamente lo que queremos evitar”.
AESAE considera que la práctica denunciada puede conducir a un proceso de “remonopolización” del mercado, al expulsar o debilitar a los operadores que en los últimos años han contribuido a dinamizar la competencia y a contener los precios en beneficio del consumidor. Por ello, la asociación solicita a la CNMC que incoe un procedimiento sancionador y que, de forma previa, adopte medidas cautelares para suspender la práctica de descuentos mientras se analiza el fondo del asunto, con el fin de evitar que una eventual resolución llegue cuando el daño competitivo ya se haya consolidado.
“Las estaciones automáticas y de bajo coste han demostrado que otra forma de competir es posible y han sido claves para contener los precios del combustible en España. Defender esa competencia no es defender a un modelo de negocio concreto: es defender al consumidor y el buen funcionamiento del mercado”, concluye el presidente de AESAE.