Como buen gallego comienzo este artículo con una palabra muy nuestra: «Depende». Esa es la única certeza que nos queda en esta España donde la realidad ya no se sabe si la escriben en los juzgados, en los telediarios o un guionista de Netflix que vino a pasar las vacaciones a Sanxenxo y tomó un Albariño de más.
Escuchar las tertulias de Madrid en emisoras de radio y TV a los craneotecos, parece que el mundo se va a caer mañana por la mañana. Que si uno robó, que si el otro pactó con los mismos demonios, que si la democracia está en peligro de extinción, como el urogallo. Pero después miro por la ventana, veo que las patatas siguen creciendo igual y pienso, como buen gallego también: “Bueno, malo será”.
Lo que más gracia me hace de este circo, es el empeño que tienen en explicarnos los terroristas de opinión, quiénes son los buenos y quiénes son los malos, como si el personal fuese tonto. Ahora resulta que la corrupción tiene ideología. Si los de la derecha meten la mano en la caja, fue un desliz, un error de cálculo, cosa de cuatro pillos que ya se verá en los juzgados… a esos se les trata con guante de seda, como quien limpia la vajilla buena de Sargadelos. Pero, si los que se pringan son los «rojos comunistas», o los que andan alrededor de Sánchez, entonces se hunde el invento. A esos, latigazos y a la hoguera sin pasar por caja.
Desde Galicia, a pesar de la niebla que tenemos, se ve todo con mucha más nitidez, el corrupto es corrupto haga el gesto con la mano izquierda o con la derecha. El dinero le grita igual en el bolsillo a uno de Burgos que a uno de Sevilla. Si las hicieron, que las paguen, pero todos por la misma sartén, que el aceite está muy caro para andar escogiendo a quién freímos.
Y luego está el asunto de los pactos, que eso ya es para nota. Si los de izquierdas pactan para gobernar, llueven chuzos de punta: que si el gobierno Frankenstein, que si van a romper el país, que si son unos criminales. Claro que la Seguridad Social es la leche, a los pensionistas no le congelan su paga,, becas, etc.Y de momento no regalaron bancos. De eso los gallegos sabemos mucho. Pero si la derecha se acuesta en la misma cama con la extrema derecha, entonces no, hombre, eso es necesidad de Estado, están bendecidos por el Apóstol Santiago y ungidos por el Espíritu Santo con el ala del sombrero. Las urnas dicen lo que dicen, y en democracia quien quita y da razones es el voto de la gente, no el que grita más fuerte en la televisión, en la radio o lo bendice la prensa escrita y digital.
Aznar, con su frase «El que pueda hacer, que haga«, no admite nada más que una interpretacion, quiere un cambio de gobierno a puro huevo, cueste lo que cueste. Me decía el otro día un vecino en el bar, mientras miraba de reojo el telediario: “Joer como están estos socialistas, pero mira, Gonzalo, yo que voy a Misa todos los domingos, visto los visto, aplico el viejo refrán: Vale más malo conocido que bueno por conocer”. No por amor a lo que hay, que la barca de Pedro hace agua por babor y estribor, sino por puro miedo a que los que vienen a salvar la patria, vengan con la hoz demasiado afilada. Una cosa es querer arreglar el tejado y otra muy distinta es pegarle fuego a la casa para espantar las moscas.
En fin, que sigan gritando. Nosotros en Galicia seguiremos mirando el tiempo, viendo si llueve o escampa, sabiendo que, al final del día, nos reiremos con el circo… pero las patata, la huerta con los tomates, pimentos, lechugas, berzas, repollos, etc hay que regarlas igual. Por cierto, en Galicia, sobre todo en la zona de Os Peares, el pueblo donde se crió Alberto Núñez Feijoo, hay unas hierbas que se llaman «lágrimas de cocodrilo.»
Las hierbas puntiagudas se denominan «Lágrimas de cocodrilo»
No vaya a ser el demonio…..