Carmela López y Elena Candia; Elena Candia y Carmela López: El pulso de dos liderazgos fuertes

Trabajador de medios. San Amaro

Hoy, a las dos de la tarde, Elena Candia realizará una visita institucional a la sede de la Diputación Provincial de Lugo para mantener un encuentro con su presidenta, Carmela López. Se trata de una visita de cortesía que ha sido esperada durante los últimos días.

Lugo es actualmente el epicentro de una intensa pugna institucional que, lejos de ser silenciosa, retumba en cada rincón del tejido social.El acceso a la Alcaldia de Elena Candia fue a través de una moción de censura y a la presidencia de la Diputacion de Carmela López, por la dimisión de José Tomé por presunto acoso sexual, esta entronización calentó el tablero político. Al frente de este tablero se encuentran a dos mujeres con una trayectoria política consolidada y una férrea voluntad de gobierno: Elena Candia, alcaldesa de Lugo, antes de Mondoñedo durante cinco años y presidenta del PP provincial. Carmela López, presidenta de la Diputación, cuenta con siete años de gestión municipal y tres como alcaldesa de Burela.

Elena Candia con sus primeras decisones de calado sobre la ciudad, comienza a conectar con una parte importante de la ciudadanía lucense, imprimiendo un sello de constancia y firmeza en sus decisones. Por su parte, Carmela López ha asumido la presidencia de la Diputación con una ambición clara, buscando proyectar su visión institucional a toda la provincia. Son dos líderesas que no dejan a nadie indiferente, y cuya sola presencia en los cargos más altos de Lugo garantiza que nada en la política local y provincial permanezca estático.

Sin embargo, esta colisión de dos personalidades potentes está generando una onda expansiva inesperada. La política lucense se ha convertido en un duelo de fuerzas que ha terminado por desbordar las paredes de las instituciones. Cuando dos proyectos con tanto vigor se enfrentan sin matices, el riesgo es que el choque bloquee la fluidez necesaria para el avance de la ciudad y la provincia. Incluso, la oposicion desalojada del Gobierno Municipal, no ha esperado los cien días de cortesia que se da a todo cambio de gobierno,, comenzando desde el minuto uno a jercer de ariete contra Elena Candia.

Lo más inquietante es observar cómo esta energía se ha filtrado hacia la base social. Las asociaciones de vecinos, fundamentales para el pulso de la calle, parecen hoy alinearse en holdings de uno u otro signo, arrastradas por una corriente de polarización que, en ocasiones, convierte el debate legítimo en una trinchera. Los responsables de segunda fila, encargados a menudo de sostener el fuego cruzado en los medios de comunicación y redes sociales, han convertido la confrontación en un lenguaje cotidiano, alejándose de la política constructiva que la ciudadanía demanda.

¿Es posible que dos liderazgos tan fuertes convivan sin que la ciudad se convierta en el tablero de una partida sin tregua? Lugo merece que la ambición de sus representantes se traduzca en proyectos compartidos, la Diputacion invierte en el municipio lucense y no solo en un intercambio de golpes donde, al final, todos parecen salir magullados. El potencial de una capital gobernada por dos figuras de tal calibre es inmenso, solo falta que, en algún momento, el ruido deje paso a la altura de miras que la ciudadanía espera de sus lideresas.

Es momento de que Elena y Carmela; de Carmela y Elena tomen las riendas. Ambas son, por méritos propios, el motor de la ciudad y la provincia. Harían bien en recordar aquella advertencia de Pío Cabanillas: ‘¡Cuerpo a tierra, que vienen los nuestros!. Un aviso oportuno para que, en lugar de parapetarse, recuerden que a veces la verdadera amenaza para un proyecto no viene de fuera, sino de la propia dinámica fratricida.

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