La realidad siria es compleja con regiones que avanzan y otras que se estancan, con instituciones nuevas que aun no representan a todos y una economía que contrasta entre el papel de los acuerdos internacionales y la realidad de la calle, todo ello ensombrecido por el terrorismo y las continúas operaciones militares israelíes.
- Guterres aterriza en Damasco en medio de un momento decisivo
- Instituciones que renacen, pero ¿representan a todos?
- El noreste avanza, Suwayda se estanca
- La sombra del terrorismo y la tensión con Israel
- Economía: acuerdos internacionales frente a población general
- 15,6 millones de personas aún dependen de la ayuda
- Financiamiento: la cuenta regresiva
Mientras Damasco celebra la creación de un Tribunal Constitucional Supremo y la reapertura de su Asamblea Popular, la vida cotidiana de millones de sirios sigue marcada por la incertidumbre. Este martes, dos altos funcionarios de la ONU pintaron ante el Consejo de Seguridad un panorama de contrastes: un país que da pasos firmes en su transición política, pero que sigue tambaleándose bajo el peso de la inseguridad, la crisis económica y una emergencia humanitaria que no da tregua.
Claudio Cordone, representante especial para Siria, y Edem Wosornu, de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), fueron claros: «El éxito de la transición siria dependerá del establecimiento de un sistema de gobernanza inclusivo y responsable, de la mejora tangible de las condiciones de vida de la población y del apoyo continuo de la comunidad internacional».
Guterres aterriza en Damasco en medio de un momento decisivo
La visita que António Guterres realizará a Siria esta semana, por invitación de su gobierno, no es un gesto protocolario. El Secretario General se reunirá con el presidente Al-Sharaa, el ministro de Relaciones Exteriores Hibani y otros funcionarios. También hablará con representantes de la sociedad civil, organizaciones de mujeres y diversos grupos étnicos. Se trata de un mensaje en clave: la ONU quiere escuchar todas las voces en este período crucial.
Instituciones que renacen, pero ¿representan a todos?
Desde julio, Siria ha logrado hitos que parecían lejanos: la instalación de un Tribunal Constitucional Supremo y la primera sesión de la Asamblea Popular, tal como estipulaba la Declaración Constitucional de marzo de 2025. Los nombramientos presidenciales, según Cordone, reflejan un esfuerzo por ampliar la participación religiosa, étnica y social. Pero la ONU no baja la guardia: sigue recibiendo alertas sobre la insuficiente representación de las mujeres y la limitada inclusión de algunos grupos.
La organización se ha mostrado dispuesta a acompañar a la Asamblea Popular en dos tareas monumentales: redactar una constitución permanente y preparar elecciones inclusivas al final del período de transición.
El noreste avanza, Suwayda se estanca
En el noreste del país, los progresos son tangibles: integración militar, de seguridad, judicial y administrativa; algunas familias kurdas desplazadas ya han comenzado a regresar a Afrin. Pero las divergencias persisten. El mando militar, los acuerdos de gobernanza y la gestión de los recursos naturales siguen siendo puntos de fricción entre las partes.
Mientras tanto, en Suwayda, el reloj parece detenido. La situación de seguridad se deteriora: secuestros, ataques de represalia, crimen organizado y tráfico de drogas continúan marcando el ritmo de una región que no logra encontrar estabilidad.
La sombra del terrorismo y la tensión con Israel
El reciente atentado con bomba en Damasco fue un recordatorio brutal: los grupos terroristas siguen activos y dispuestos a sabotear la transición. Las autoridades sirias mantienen operaciones contra organizaciones como Daesh y cooperan con socios regionales e internacionales.
Pero hay otro frente que preocupa a la ONU: las continuas operaciones militares de Israel en el sur de Siria. Cruces fronterizos, bombardeos, sobrevuelos de drones y restricciones a la circulación de civiles no solo violan la soberanía siria, sino que agravan las tensiones regionales y golpean directamente a la población civil. La ONU ha reiterado su llamamiento a Israel para que respete el Acuerdo de Separación de Fuerzas de 1974 y el derecho internacional.
Economía: acuerdos internacionales frente a población general
En el plano económico, hay señales de esperanza. Siria ha firmado con Francia acuerdos de cooperación en transporte, infraestructura e inversiones; ha revisado con Líbano el marco de comercio bilateral; y ha debatido con Irak la reparación del oleoducto Kirkuk-Banias. El anuncio de Estados Unidos de retirar a Siria de la lista de «Estados patrocinadores del terrorismo» también refleja una mayor confianza internacional en la recuperación del país.
Pero Cordone fue contundente: «El éxito de estos avances dependerá, en última instancia, de si logran mejorar los problemas que enfrenta la población común: precios elevados, desempleo, disminución del poder adquisitivo e insuficiencia de servicios básicos».
15,6 millones de personas aún dependen de la ayuda
Edem Wosornu puso cifras a la urgencia: Siria se encuentra en una etapa crucial de transición desde la asistencia de emergencia hacia la recuperación y la autosuficiencia. Desde diciembre de 2024, aproximadamente 1,7 millones de refugiados y 1,9 millones de desplazados internos han regresado a sus hogares. Pero la realidad sigue siendo dura: aún quedan 5,5 millones de desplazados dentro de Siria y más de 6 millones de refugiados en el exterior. Alrededor de 15,6 millones de personas siguen necesitando asistencia humanitaria.
Las familias que retornan se topan con obstáculos inmediatos: vivienda, empleo, documentación de identidad ciudadana, y servicios básicos como educación, salud, agua y electricidad que siguen siendo insuficientes. Para las mujeres y niñas, el acceso a atención médica, protección y apoyo psicosocial sigue siendo una prioridad crítica.
Financiamiento: la cuenta regresiva
Con más de la mitad del año transcurrido, el Plan de Respuesta Humanitaria para Siria cuenta con menos de un tercio de los fondos necesarios. La escasez de recursos ya tiene consecuencias visibles: desde mayo, el Programa Mundial de Alimentos ha reducido la asistencia alimentaria de emergencia de 1,3 millones a 650.000 personas, y al menos 20 proyectos de salud se han visto afectados.
Wosornu hizo un llamado directo a la comunidad internacional: continuar proporcionando fondos humanitarios previsibles y, al mismo tiempo, aumentar las inversiones en medios de vida, vivienda, desminado, infraestructura y servicios públicos básicos. La clave, insistió, está en integrar la asistencia humanitaria con los esfuerzos de recuperación y apoyar un proceso liderado por Siria.
Mientras el país avanza en su compleja transición, prevenir un mayor deterioro de la situación, proteger a la población civil y garantizar un acceso humanitario seguro, continuo y sin obstáculos siguen siendo las prioridades inmediatas. El reloj corre, y con él, la esperanza de millones de sirios.
Foto de portada: © UNOCHA/Ali Haj Suleiman