«Conduce tú, Mouriño, que yo llevo seis copas de más»: la retranca deportivista responde al ataque gratuito de la presidenta del Celta

Hay que reconocerle a Marián Mouriño un mérito indiscutible, conseguir que la afición del Deportivo se ponga de acuerdo en pleno verano y sin necesidad de que haya echado a rodar el balón. Decir sin pestañear que el Celta le lleva «años de ventaja» al Dépor para estar donde está, es un ejercicio de fe digno de estudio o, siendo piadosos, el resultado de que el sorbito de champán de las grandes ocasiones le haya sentado regular.

Encender la mecha de la pelea vecinal a estas alturas del calendario parece más una maniobra para buscar portada fácil que un análisis serio. Porque, claro, para hablar de «ventajas» y de quién está por encima de quién, primero hay que tener la delicadeza de mirar las vitrinas. Y ahí la memoria no falla, por más que a algunos les escueza, en Museo del RC Deportivo en Riazor lucen seis títulos oficiales (y un «chupito», para más señas, ganado precisamente contra el equipo vigués). Mucho tendría que llover en Balaídos, y miren que en Galicia llueve, para que el recuento empiece a estar emparejado.

Imposible no tirar de retranca y recordar aquella frase mítica atribuida a Augusto César Lendoiro, que dicen que le dejó caer en su día al padre de la actual presidenta: «Conduce tú, Mouriño, que yo llevo seis copas de más». Genio y figura. Décadas después, parece que en la casa olívica siguen sin encajar bien el peso de la historia.

Crear fricción de forma gratuita cuando la temporada ni ha echado a andar no habla muy bien de quien ostenta el cargo. Galicia necesita unidad en el deporte y una rivalidad sana, de las de retranca y barra de bar, pero fundada en el respeto. Salir a chulear de cambio de rasante cuando todavía te falta carretera para alcanzar el palmarés del vecino solo demuestra una cosa, que la presidencia de un club histórico a veces le queda grande a quien no sabe contar las copas antes de hablar.

Brindo para que reine la concordia y no por buscar el titular fácil para ganar notoriedad. El fútbol, Sra. Mouriño, es rivalidad, pero entre dirigentes también exige elegancia, y usted ha salido a hablar como una aficionada, no como la presidenta de un Club Señor. Le recuerdo un gran gesto de D. Carlos Mouriño, cuando un jugador de las categorías inferiores del Deportivo se lesionó en Vigo, él lo colmó de atenciones y se preocupó sinceramente por el chaval. «Este acto de deportividad y preocupación humanitaria trascdió los colores de las camisetas, sirviendo como ejemplo para fomentar la normalidad y la concordia institucional entre el Celta de Vigo y el Deportivo de La Coruña».

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