CHATO.- Vaso con vino. Si no se especifica nada, se sirve con un vino común. Si se teme por el paladar, se especifica una denominación de origen u otra garantía de que aquello es un ser vivo que, como cualquier ser vivo, tiene padre y madre. En este caso, enólogo y bodeguero.
CHATEAR: es el fenómeno de inspiración vasca (potear, chiquitear) consistente en beber en grupo un vino en cada local que se visita tomando pinchos y vociferando, sin sentarse y sin repetir escenario. Cuando se repite un local, puede ser por tres causas: o son las primeras
manifestaciones de un proceso de demencia senil, o el estado es más lamentable de lo que se supone, o es el local que pone mejores aperitivos.
CHINO.- Contra todo pronóstico, útil de cocina. Colador muy fino de forma cónica cuya abertura más amplia queda hacia arriba. De ser al revés, sería tan fino que habría que colar los alimentos con mucha paciencia/ Bazar de guardia en el que se encuentra a cualquier hora, de cualquier día y de cualquier mes y de cualquier color y tamaño, todo lo que se necesita para vivir.
CHORIZO.- Universo chacinero de carne de cerdo adobada, especiada, picada y entripada que se elabora por igual en cualquier parte de España y que se cuelga, a modo de condecoración, para su secado y posterior gloria de un pueblo, una comarca o una autonomía. Existen tantos tipos de chorizos como biotipos humanos. Le Chorisó es en Francia el salchichón con pimentón.
CHOTO.- Res vacuna que ha alcanzado los dos años de edad. La chota se ignora en esta singular clasificación del ganado vacuno por edades. Se aplica más a ciertas adolescentes cde las que aseguran “están como una chota”.
CHULETAS.- Costillas del cerdo, el cordero, la vaca o el buey. Se pueden consumir asadas, sin separarlas, o separadas a la plancha, a la parrilla o fritas. A las de cordero, generalmente lechal, se las llama chuletitas o chuletillas. La la de vacuno, por su extensión, se suele denominar chuletón. Las de pollo no se contemplan ni como un exotismo ni como un recurso alimenticio.
CHULETÓN.- Porción desaforada de carne de ternera, choto o vaca con su hueso que, con ensalada u otra guarnición, propicia una entrega mínima de cuarenta y cinco minutos con el tenedor y el cuchillo a pleno rendimiento. A pesar de las proporciones de estas estepas cárnicas, poco más se puede decir que no sean barbaridades.
CHUPITO.- Producto destilado que se sirve en dosis pequeñas con la intención de no beber demasiado o de pagar menos y que en realidad no logra ni un fin ni el otro.
CHURRO.- Masa elaborada con harina, agua tibia, levadura y una pizca de sal que, tras ser introducida en un cilindro por el que discurre un émbolo de madera, sale por un extremo con unas estrías características. Se fríe tras hacer un movimiento circular que le confiere una forma de eso, de churro, en la que los extremos se entrecruzan para gloria de su morfología. Se mojan en café con leche o chocolate. Esta última combinación le confiere tintes juerguistas de madrugada/ CHURRO: macho de raza churra, cuya principal característica es una lana corta, gruesa y más consistente que la de la raza merina. Cuando churros y porras conviven por las mañanas, surge el mismo comentario: ¿qué engorda menos, el churro o la porra? /Aunque se habla mucho de ello, a la porra no se va; te mandan.