La política de la «vaca ordeñada»: el arte nacional de estirar la teta hasta que sale humo

La política española ha descubierto la fórmula de la alquimia moderna, coger cualquier tema, por seco que esté, y ordeñarlo de mañana, tarde y noche hasta sacarle la última gota de rédito electoral. Da igual que la vaca esté flaca o que las ubres pidan auxilio; si hay un micrófono delante, aquí se ordeña hasta el apuntador.

La reciente crisis fronteriza de Ceuta y la gestión de la política migratoria han sido el último pasto de este circo. El Partido Popular, acompañado de su habitual coro de cornetas mediáticas y con la respiración de Vox en la nuca, se lanzó al establo con el cubo en la mano. Cuando la res migratoria amenazaba con quedarse sin leche, no hubo problema, rápidamente se le dio la vuelta a la verja y se pasó a ordeñar las vacaciones del presidente o el eclipse de turno. Todo vale para que el establo del Gobierno parezca siempre a punto de colapsar.

Pero en este oficio de la granja política no hay inocentes, y en la sede de Ferraz tampoco son mancos con la canula

Mientras la oposición acusa al Ejecutivo de dejar la frontera como un colador, desde la Moncloa responden con la diplomacia del sonriente Pedro Sánchez que mira para otro lado mientras cuenta los días para el próximo viaje oficial. Para no ser menos, el PSOE ha encontrado su propia vaca de raza selecta en el centro de Madrid. Cada vez que aprieta la oposición, en la acera gubernamental saca a pasear el ático y los líos del entorno de Isabel Díaz Ayuso. Una res que da leche de sobra para desayunar, comer y cenar, recordando que para «guindones», en todas casas cuecen habas… y en algunas por calderadas.

El ciudadano, mientras tanto, observa el espectáculo con la retranca del paisano que ve llover desde la ventana, sabiendo perfectamente que tan pillos son los de un lado como los del otro. Unos meten prisa para ir a elecciones a ver si se reparten los despachos, y los otros se agarran al sillón como si fuera de roble centenario. Al final, entre tanto pilonero mediático avivando el fuego con bulos y reproches, la única certeza es que las vacas políticas no darán más de sí, pero a los españoles nos va a tocar seguir pagando el pienso.

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