PP, PSOE, VOX, Podemos, hacen política en 120 segundos

Dicen los que saben de esto que la política es el arte de lo posible. Viendo como está la plaza, uno diría más bien que es el arte de tirarse el pilón a la cabeza sin despeinarse el tupé.

Si a usted se le ocurre hacer un paseo por las redes sociales de nuestras ilustres formaciones, PSOE, PP, Vox, Podemos y demás parroquia convendría que lo hiciese provisto de botas de agua y chubasquero. No por si llueve, que en esta tierra nunca se sabe, sino por el lodazal que tienen montado. La política actual ya no se debate en el hemiciclo ni se redacta en el Boletín Oficial; ahora se resuelve en vídeos de 120 segundos, TikToks con música de fondo y memes con menos luces que una verbena cancelada.

Vivimos instalados en el serial cómico de sobremesa. Cada día nos entregan un nuevo capítulo donde el argumento siempre es el mismo: «Y tú más». Da igual el tema. Si uno dice «buenos días», el de enfrente le responde que los días eran mejores cuando gobernaban los suyos y que, además, su primo tiene un chiringuito en la playa de Sada. Y así vamos, entre salvas de fogueo, disparos al aire y un ruido de nueces que terminará dejándonos a todos sordos.

El comodín del PSOE de hoy viernes

Capítulo aparte merecen los actores principales de este sainete. Ahí la tenemos a Isabel Díaz Ayuso, que lee los guiones con un aplomo envidiable, aunque de vez en cuando se le trabuque el teleprónter y termine diciendo lo contrario de lo que pretendía, para regocijo del PSOE, que corre a subir el vídeo como si hubiese descubierto la pólvora. En Génova y en Ferraz exprimen los comodines políticos con la misma ansia con la que un barman apura las últimas gotas de un limón exprimido en la sesión vermú.

Y hablando de despistes, inolvidable el momento de Alberto Núñez Feijóo con el asunto de Ceuta. Don Alberto debió de levantarse ese día con la brújula un poco desorientada y, en un lapso de esos que hacen época, se le olvidó que era el presidente del PP y no el portavoz de Vox. Pidió mandar para Marruecos a todo el mundo, menores incluidos, demostrando que cuando uno se pone a ensayar el discurso de la acera de enfrente, corre el riesgo de terminar metido en el carril contrario sin darse ni cuenta.

El caso es que el diálogo institucional ha pasado a mejor vida. Ya nadie se sienta a hablar; ahora se sienta uno a esperar que el rival meta la pata para hacerle un montaje con música de circo. Nos prometieron alta política y nos han dejado un circo de tres pistas donde los payasos no hacen gracia y los trapecistas actúan sin red y con nuestro dinero.

En fin, seguiremos mirando la pantalla con la resignación de quien ve llover desde la ventana. Total, si la política se ha convertido en esto, habrá que ir pidiendo las palomitas. Que siga el espectáculo, pero, por favor, que no dure más de dos minutos.

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