Al menos dos españoles sin localizar tras una catastrófica riada con más de 500 desaparecidos en Nepal

Una gigantesca avenida de agua desatada tras un corrimiento de tierras en la zona fronteriza con China deja decenas de muertos, importantes destrozos en infraestructuras y cientos de personas incomunicadas, entre las cuales figuran dos ciudadanos de nacionalidad española.

Una riada masiva de incalculables proporciones ha sembrado el caos en el norte de Nepal, dejando un saldo provisional que supera las 90 personas fallecidas y más de medio millar de desaparecidos en la región fronteriza con el Tíbet. El desastre natural ha golpeado con extrema dureza a las zonas altas del país asiático, afectando gravemente tanto a residentes locales como a cientos de viajeros y peregrinos. Entre los extranjeros que permanecen incomunicados o en paradero desconocido se encuentran al menos dos ciudadanos españoles.

El fenómeno cataclismico tuvo su origen a primera hora del miércoles en el curso alto del río Bhote Koshi. La causa principal apunta a un grave deslizamiento de tierra y lodo en territorio tibetano, provocado por la inestabilidad del terreno o movimientos sísmicos previos, que taponó temporalmente el cauce del río hasta desencadenar una avenida torrencial incontrolable. El colosal torrente de agua descendió a gran velocidad destruyendo a su paso decenas de puentes —entre ellos varias estructuras de hormigón y puentes metálicos—, tramos enteros de carretera, centrales hidroeléctricas en construcción y varios asentamientos cercanos a localidades como Rasuwagadhi, Timure y Syabrubesi.

El impacto ha sido especialmente severo para las rutas de peregrinación hacia el monte Kailash y el lago Mansarovar, enclaves sagrados situados al otro lado de la frontera china. De las más de 500 personas cuyo paradero se desconoce, más de 300 son excursionistas y peregrinos internacionales procedentes de diversos países como India, Malasia, Reino Unido, Estados Unidos o España. Los dos españoles formaban parte de este flujo de viajeros que transitaba por el distrito fronterizo de Rasuwa en el momento en que las aguas arrollaron el valle.

Los servicios de emergencia y los equipos de rescate se enfrentan a enormes dificultades para acceder a los puntos más castigados debido a la interrupción total de las comunicaciones terrestres y telefónicas, además del peligro inminente de nuevos desprendimientos o inundaciones secundarias. Mientras tanto, se mantienen las labores de seguimiento y búsqueda constante para tratar de localizar y establecer contacto con todos los afectados en la zona de la catástrofe.

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