Riazor vuelve a oler a gloria: fiesta, tres goles y paz en la grada

Dicen por estas tierras que as meigas habelas, hainas, pero lo que se vivió hoy domingo en Riazor no fue cosa de meigallo, sino de fútbol del bueno. Tras dos empates de esos que dejan el cuerpo así así, el RC Deportivo decidió hacer bueno el viejo refrán de que a la tercera va la vencida. Y vaya si fue, se metió entre pecho y espalda un festín de los que hacen afición, con tantos goles como as tres fillias de Elena, para despejar de un plumazo cualquier atisbo de drama herculino.

Las aguas bajaban por fin tranquilas en la planta noble y la grada volvió a ser el motor de siempre. Tanto fue así que, tras guardarse el protocolo de rigor, en el minuto 12 Riazor volvió a atronar con la fuerza de los grandes días. Y como si el destino tuviese su propia retranca, apenas sesenta segundos después, en el minuto 13, caía el segundo chicharro de la tarde. Por momentos, a más de un veterano en la grada se le escapó una lagrimita de nostalgia recordando aquellas noches mágicas del Súper Dépor. La comunión entre el verde y el cemento fue tan perfecta, que hasta el viento de la ensenada de la playa de Riazor parecía soplar a favor.

Pierre-Emerick Aubameyang es el lider del equipo y el nuevo idolo de Riazor, abrio el marcador y luego el Valencia nons regalo dos goles como dos soles en propia meta. No me diga querido lector, que hoy las meigas no bailaron a nuestro favor.

El contágio de alegría fue tal, que ni la moqueta del palco de autoridades se libró de la guasa, se nota que aún no finalizó el mes vacacional, estaba como len el argot taurino, con media entrada . En los minutos finales, con el partido ya visto para sentencia y la parroquia entregada, solo faltó que por megafonía sonase la gaita: a más de un invitado ilustre se le iban los pies solos, moviendo las piernas en la moqueta como si estuviese marcándose los pasos de una muiñeira para celebrar el festí

Hoy en A Coruña todo es miel sobre hojuelas y la fartura de goles ha dejado a la afición empachada de ilusión. Eso sí, como buenos gallegos, tampoco vamos a echar las campanas al vuelo antes de tiempo: disfrutemos de la tarde de gloria, pero guardemos un poco de prudencia en el bolsillo, que la Liga es muy larga y en esta categoría nadie regala nada. Pero, mientras tanto… ¡que nos quiten lo bailao!

¿Que poco costaba llegar a un entendimiento con los deportivistas!, alguien en el Club para tapar sus carencias profesionales se dedica a yugular la libertad de expresión.

Comparte éste artículo
No hay comentarios