El «bello durmiente» de Génova se rinde al sueño en el Congreso mientras el país se pregunta si lo aburría Sánchez, Feijóo o el peso de sus propias palabras.
En el gran circo de la política moderna, donde el respeto brilla por su ausencia y la cámara de un móvil es más peligrosa que una moción de censura, a cualquiera le salta la liebre. Le pasó en su día a Pepe Blanco cuando lo cazó ABC echando una reconfortante siesta tras una «agotadora» jornada legislativa, y ha vuelto a pasar ahora. El nuevo protagonista del teatro de los sueños parlamentarios es Jaime de los Santos, uno de los diputados más agresivos con las políticas del PSOE, a quien al parecer le sobran minutos de descanso en pleno hemiciclo.
En tiempos de inteligencia artificial y granjas de bots trabajando a tres turnos, la foto del orador caído en brazos de Morfeo tarda dos segundos en volar por las redes sociales. Mil visitas reales se transforman, por arte de magia y del algoritmo, en más de cien mil reproducciones de indignación digital en menos de cinco minutos. Terreno abonado para el troleo.
Más allá del ruido digital, la estampa deja una guasa difícil de ignorar. La duda existencial que recorre ahora los pasillos de la Carrera de San Jerónimo es: ¿de quién era la culpa del sueño del diputado?
- Si dormía mientras hablaba Pedro Sánchez: El asunto tiene su delito. Aunque el presidente del Gobierno lleve el guión bien preparado, un profesional de la oposición debe mantener el ojo abierto para no ser cazado en plena descuidada.
- Si el sopor llegó durante el discurso de Feijóo: La lectura es mucho más perversa. Si los discursos monotemáticos de su propio jefe de filas le producen semejante somnolencia, el problema interno es más grave de lo que dicen las encuestas.
| Diagnóstico de la cabezada | |
| El paciente | Jaime de los Santos (Portavoz de azote continuo) |
| El escenario | El Congreso de los Diputados (La cama más cara de España) |
| La causa probable | El orador de turno o exceso de trabajo en redes sociales |
| La receta vecinal | Un café cargado antes de entrar al escaño |
Pagar impuestos para que Sus Señorías acudan al Palacio de las Cortes a echar la siesta tiene su aquel. La burla ciudadana está servida gracias a la dichosa fotografía. Quizás la próxima vez, por el bien de su partido y de su propio cuello, a De los Santos le convenga llevar un termo de café de casa o unos lentes con ojos pintados para disimular mientras sueña con con un puesto de responsabilidad en el futuro gobierno de Feijóo.