Aunque la situación de Ceuta ya no ocupa diariamente los titulares informativos, la Asociación de Tropa y Marinería Española (ATME) continúa siguiendo muy de cerca la realidad de los militares que permanecen desplegados en la ciudad autónoma. En este escenario persisten tanto los riesgos directos para la seguridad del personal como las numerosas dudas en torno a las compensaciones económicas anunciadas por el Ministerio de Defensa.
Tensión constante y agresiones a las patrullas militares
La peligrosidad del servicio quedó patente la noche del pasado 31 de octubre, cuando una patrulla militar destinada en la zona de la rotonda de la barriada del Sarchal fue objeto del lanzamiento de piedras mientras realizaba sus labores de vigilancia. Este incidente demuestra que, a pesar del descenso de la atención mediática, los efectivos continúan expuestos a situaciones de riesgo.
Desde ATME recuerdan que, aunque ya no operan unidades de refuerzo desplazadas desde la península, se mantienen las patrullas terrestres tras haberse suprimido de forma progresiva los puestos estáticos de las fases más intensas. Todo ello se traduce en jornadas de servicio sumamente exigentes que alcanzan habitualmente las 24 horas —sumadas a las obligaciones propias de sus unidades—, con periodos de descanso supeditados a la disponibilidad operativa.
Incertidumbre y errores en los incentivos económicos de Defensa
A la elevada carga de trabajo y los riesgos físicos se suma la persistente opacidad sobre las retribuciones extraordinarias prometidas para los efectivos que apoyan a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Meses atrás, ATME exigió al Ministerio de Defensa claridad sobre los criterios de asignación y los sistemas de control para evitar casos similares a los polémicos incentivos vinculados a la DANA.
La respuesta ministerial se limitó a señalar que el coste se había cubierto mediante un suplemento de crédito y que el reparto se basaría en los datos de participación comunicados por las unidades y validados por el Jefe del Estado Mayor del Ejército. Sin embargo, persisten graves interrogantes:
- Falta de claridad en el reparto: Continúan las dudas sobre los criterios de distribución y los mecanismos de control aplicados.
- Errores graves en los abonos: ATME ha recibido informaciones sobre pagos ingresados por error a personal ajeno al operativo, a quien se le instó a realizar transferencias directas a los beneficiarios reales, un procedimiento que entraña potenciales y complejos problemas fiscales.
Reclamación firme de protección y transparencia institucional
Ante este escenario, ATME seguirá reclamando información clara y transparente sobre las compensaciones económicas y continuará vigilando las condiciones en las que prestan servicio los militares en Ceuta. La asociación reitera que, aunque el foco informativo se haya desplazado hacia otros asuntos, los efectivos desplegados merecen el mismo reconocimiento y protección que el primer día.