La USC participa en un informe internacional que insta a la sociedad a un cambio «sin precedentes, porque lo que nos jugamos es la habitabilidad del planeta».
Según un informe publicado este lunes 13 por la Universidad de Exeter junto con otros socios internacionales como la Universidad de Santiago de Compostela, con el calentamiento global a punto de superar los 1,5 °C, el planeta Tierra ya ha alcanzado el primer punto de no retorno y se encuentra peligrosamente cerca de otros puntos de inflexión catastróficos, como el retroceso de las capas de hielo, la degradación de la Amazonia y el colapso de las corrientes oceánicas vitales. Un claro ejemplo son los arrecifes de coral de aguas cálidas, que están muriendo a un ritmo sin precedentes debido a este calentamiento; e incluso si la temperatura se estabiliza en 1,5 °C, se espera que más del 99 % de ellos colapsen. Para los autores del estudio, estos puntos de inflexión representan un nuevo tipo de amenaza que las estructuras y acuerdos internacionales actuales no están preparados para afrontar.
El grupo de 160 científicos responsables de la publicación, pertenecientes a 87 instituciones y 23 países, incluye al profesor de la USC Sebastián Villasante, director de EqualSea Lab (CRETUS-USC) e Investigador Distinguido de GAIN-Xunta de Galicia. Este grupo de expertos colabora con la Presidencia de la COP30 (la trigésima edición de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático) para garantizar que los puntos de inflexión se incluyan en la agenda de la cumbre. Este año, la COP30 se celebrará en Belém, Brasil, país anfitrión y presidente de la conferencia climática de 2025; una cita muy simbólica por estar en el corazón de la Amazonia, una de las regiones más afectadas por la crisis climática.
Pero a pesar de la gravedad de la situación, las personas autoras del estudio creen que la solución está «a nuestro alcance: la humanidad aún puede elegir cambiar y evolucionar hacia un futuro seguro, próspero y equitativo, y parece que las actitudes sociales apuntan en esa dirección», afirman. Sin embargo, el hecho de que los científicos y científicas estén proponiendo soluciones concretas y viables y que la sociedad sea más consciente de la necesidad de actuar es «alentador, pero no suficiente», advierten. «Para lograr este cambio de dirección urgente y sin precedentes necesitamos combinar los esfuerzos de la sociedad civil con la valentía política y el liderazgo de los países. Los gobiernos, las empresas, la sociedad civil y las personas tienen un papel que desempeñar», afirman. Precisamente, en un intento por generar esta cooperación, la presidencia de la COP30 lanzó una iniciativa global llamada ‘Mutirão’ (que significa «esfuerzo colectivo») para promover la acción climática en todo el mundo.
Para el equipo científico autor del trabajo, “la clave para evitar una catástrofe reside en actuar con urgencia, apoyando la transformación social y activando puntos de inflexión positivos, como la expansión de las tecnologías verdes”. “Se trata de transformaciones positivas que sean más económicas, accesibles y atractivas que las opciones contaminantes, como la energía solar, la eólica y los vehículos eléctricos, que, de hecho, ya han demostrado ser puntos de inflexión positivos”. Los autores señalan que, una vez sustituidas, es improbable que se vuelvan a elegir las tecnologías contaminantes, ya que las nuevas opciones son más económicas y eficientes.
Asimismo, la acción política coordinada en los llamados “puntos de superpalanca” puede generar cascadas de cambios positivos entre sectores interconectados como la energía, el transporte y la calefacción, impulsando la transformación en todos ellos.
EqualSea Lab (CRETUS-USC) advierte que la velocidad a la que se están alcanzando estos puntos de no retorno es mucho mayor de lo que se temía y que el cambio que debemos impulsar como sociedad debe ser “sin precedentes, porque lo que está en juego es la habitabilidad del planeta Tierra”.