La academia de refuerzo cumple un papel muy importante en la educación de los estudiantes en todas las etapas de formación. Los docentes de clases particulares no solo se centran en que el alumno supere la asignatura, sino que realmente comprenda los contenidos y los pueda utilizar en el futuro.
Los profesores que trabajan en centros como la Academia Carta Blanca lo tienen claro: aprobar el examen de acceso a la universidad o superar una prueba de inglés está bien, pero es solo un objetivo a corto plazo.
Para estos profesionales, el objetivo real de sus clases particulares es que los estudiantes aprendan de verdad y, además, adquieran hábitos de estudio y herramientas que les ayuden a mejorar su rendimiento en el aula de manera permanente.
Precisamente por eso, es habitual que las clases de refuerzo escolar sean sensiblemente distintas a las que se imparten en los centros oficiales. Los estudiantes de primaria, ESO y Bachiller ensayan en ellas estrategias novedosas, mucho más eficientes y que les permiten mejorar su bagaje cultural de manera autónoma.
Desde este centro, situado en Alcalá de Henares, destacan las siguientes estrategias, cuyo éxito está asegurado, puesto que las aplican desde hace años en sus propias sesiones de clases particulares para alumnos de todas las edades y disciplinas.
Aprender a aprender
El nuevo paradigma educativo, defendido por leyes como la LOMLOE, se centra en que los alumnos desarrollen habilidades que les ayuden a aprender de manera autónoma. Es lo que los pedagogos han llamado aprender a aprender.
Esto no implica que la figura del profesor sea secundaria. Sin embargo, este ya no asume las clases de manera vertical, soltando todo lo que sabe mientras el alumno trata de comprender; ahora, el objetivo es dotar al estudiante de las habilidades, capacidades y herramientas necesarias para construir conocimiento.
Esto es precisamente lo que ya se hace, desde hace décadas, en la educación de refuerzo.
Por ejemplo, se suelen aportar distintas técnicas de estudio como la elaboración de mapas conceptuales, la enseñanza inversa o el uso de pruebas de autoevaluación.
Así, el alumno puede medirse constantemente sin necesidad de ser evaluado por el docente, que se convierte en un aliado para el aprendizaje.
Más allá del libro
Las academias pueden romper con la rigidez de la educación reglada. En ese sentido, lo primero que se suele hacer es trabajar con contenidos que van más allá del libro.
Al tener que personalizar las clases para cubrir las necesidades de cada alumno, se incluye el uso de vídeos, aplicaciones digitales, tarjetas de memoria e incluso dinámicas de ludificación que resultan muy útiles para mejorar la comprensión de los contenidos.
Retroalimentación constante y personalizada
Trabajar con pocos alumnos y adaptarse al ritmo de cada uno se traduce en la construcción de una relación mucho más estrecha entre profesores y estudiantes.
Esto es clave en centros como la Academia Carta Blanca: hace que los estudiantes pierdan la actitud defensiva y se tomen cada consejo, cada orientación, como una ayuda real que quieren aplicar de inmediato.
Además, los profesores pueden advertir más fácilmente los problemas y trabajar mano a mano con los estudiantes para entender qué está bien, cómo mejorar y qué errores evitar para que no se consoliden.
Con estas estrategias, las clases particulares permiten que los estudiantes obtengan resultados muchísimo mejores que los que podrían conseguir por su cuenta.