Las declaraciones de Alberto Núñez Feijóo, acusando al PSOE de utilizar la polémica en torno a la participación de Israel en Eurovisión y la gestión de RTVE como una «cortina de humo» para tapar el supuesto escándalo de acoso sexual de un dirigente socialista (Salazar), responden a una táctica política clara y agresiva: vincular dos frentes de crisis en una única narrativa de «hipocresía y desvío de atención» por parte del Gobierno y el PSOE.
Con esta estrategia tan arriesgada, el PP corre el riesgo de que se perciba que está instrumentalizando una acusación tan grave como el acoso sexual para fines puramente partidistas, algo que podría volverse en su contra.
No obstante, la estrategia busca mantener la presión sobre el PSOE en múltiples frentes a la vez, impidiendo que el Gobierno se centre únicamente en su agenda y forzando a la opinión pública a debatir sobre los problemas internos del partido mayoritario. Es un ejemplo de cómo, en la política actual, cualquier tema, desde la gestión de un ente público hasta un festival de música, es susceptible de ser convertido en un arma arrojadiza vinculada a crisis internas.