En este país no se hace política, se hace pirotecnia barata, con pólvora húmeda. Las derechas patrias han decidido que su programa electoral consiste, básicamente, en disparar balas de paja contra todo lo que huela a Moncloa. Da igual si Pedro Sánchez anuncia una ley de vivienda o el color de su corbata, la consigna es el estruendo. Sin embargo, en ese tiroteo constante, el PP parece haber extraviado algo que antes guardaba con celo, el sentido de Estado. Ese que tan buenos ratos le dio y que ahora ha cambiado por un billete de ida hacia el monte, ese lugar inhóspito donde Vox le espera con la merienda preparada y el terreno cada vez más comido.
Hablemos de Irán, ese nuevo capítulo del esperpento. La derecha y extrena derecha, se han rasgado las vestiduras porque España ha decidido no jugar a los «aviones de combate» en el patio ajeno.
Pero seamos realistas: si Sánchez llega a permnitir la utilización de la base de Rota y los iraníes nos mandan un par de «regalos explosivos» de vuelta, los mismos que hoy piden guerra para democratizar Irán, estarían mañana en la calle gritando “¡Asesinos, asesinos!”. Es la política del bumerán, lánzalo fuerte y, cuando te dé en la frente, culpa al otro de que el aire soplaba en contra. No hay quien entienda a estos próceres de la patria que viven de padre y señor mío a costa del erario público, mientras al españolito de a pie le importa un bledo la geopolítica de salón y mucho más su bolsillo, ese que ellos parecen tener siempre bien forrado.
.Se acerca el 8M y con él, el desfile del cinismo. Esos partidos que no se ruborizan al usar la palabra ‘putas’ con saña para atacar a Sánchez, por la actuación esperpéntica de Koldo y Ábalos, o denostarlo con el negocio de su suegro, darán lecciones en redes sociales y medios de comunicación afines, en defensa de los derechos de la mujer. Veremos tambien que hace el PSdeG en Galicia con el tema de Xosé Tomé, denunciado por la Fiscalía por presuto acoso sexual y apoyado en Monforte por el PSdeG y en la Diputación de Lugo por BNG y PSdeG. Es de suponer que todos los políticos se pondrán la máscara de la solidaridad frente al acoso y la violencia de género, pero no nos engañemos, no buscan justicia ni refugio para las víctimas, solo buscan el ángulo perfecto para la cámara
Es fascinante ver cómo defienden la libertad de las mujeres el PP mientras pactan con quienes quieren devolvernos al blanco y negro. Pero claro, cuando uno vive en una burbuja pagada por todos, la coherencia es un lujo que no se pueden permitir.
Al final, nos queda un panorama de políticos-avestruz, esconden la cabeza ante los problemas reales y solo la sacan para ver si el foco de la cámara les da por el lado bueno. Pasen y vean, que la función —aunque nos salga carísima— no ha hecho más que empezar.