El Ejecutivo central, en el editorial de El Socialista, explica la inversión acumulada de más de 800 millones de euros en la ciudad autónoma de Ceuta y exige a las comunidades gobernadas por el PP que asuman la acogida de migrantes.
Frente a la instrumentalización política de la crisis migratoria en Ceuta, el Gobierno de Pedro Sánchez reivindica un modelo basado en inversiones económicas, refuerzo de la seguridad y respuestas humanitarias, contrastándolo con la postura de la derecha y la ultraderecha.
Cifras clave de la inversión estatal en Ceuta
El plan del Ejecutivo busca garantizar la estabilidad y el desarrollo de la ciudad autónoma a través de recursos financieros sin precedentes:
- 500 millones de euros destinados en los últimos siete años al refuerzo de servicios públicos e infraestructuras.
- 309 millones adicionales (equivalentes al 16% del PIB de Ceuta) movilizados de forma inmediata para afrontar la crisis actual.
- 3.000 nuevas plazas de acogida creadas para atender la presión asistencial.
| Ámbito de actuación | Medidas e inversiones desplegadas |
| Seguridad y Fronteras | Despliegue de las Fuerzas Armadas y FCSE, instalación de una barrera neumática de 500 m en El Tarajal y refuerzo con drones, helicópteros y embarcaciones. |
| Atención Sanitaria | Refuerzo de los servicios de salud para atender a los migrantes sin interferir en las citas médicas de la población ceutí. |
| Política Exterior y UE | Gestión de retornos pacíficos y propuesta de inclusión de Ceuta y Melilla en la Unión Aduanera y el Comité de las Regiones. |
Exigencia de corresponsabilidad a las comunidades del PP
El Gobierno reprocha al PP de Alberto Núñez Feijóo su falta de apoyo efectivo a la sociedad ceutí. A pesar del discurso de respaldo a la ciudad autónoma, las comunidades autónomas gobernadas por los populares rechazan acoger a parte de los migrantes que permanecen en los centros de acogida locales.
Esta negativa contrasta, según la argumentación del Ejecutivo, con una estrategia de la oposición centrada en la crispación social y las concentraciones de protesta, en lugar de contribuir a aliviar la presión logística e institucional que soporta Ceuta.