La preocupación del Partido Socialista y de SUMAR con respecto a las condiciones laborales, retributivas y laborales de los militares se pudo entrever en la antesala de las últimas elecciones generales, con unos programas que no recogían ninguna de las aspiraciones de estos servidores públicos y con el nulo interés mostrado en reunirse con los representantes de estos, en concreto con la Asociación de Tropa y Marinería Española «ATME».
Como en el pacto de la legislatura pasada, estos partidos ignoran a una parte importante de los servidores públicos y de sus familias.
Si la legislatura pasada el partido PODEMOS olvidó todas las promesas realizadas a los militares en su programa electoral, en pos de firmar un acuerdo de gobernabilidad con el partido socialista, en esta, su relevo en la coalición de gobierno ha sido fiel a su programa electoral: las reivindicaciones de los trabajadores militares no existen.
Un poco más de suerte han tenido las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, donde en el apartado «Democracia y justicia» figura un genérico «mejoraremos las condiciones laborales de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, ampliando sus infraestructuras, medios y formación«.
Los militares, pese a ser los servidores públicos peores tratados por los sucesivos gobiernos desde hace años, continuarán realizando su trabajo en beneficio de la sociedad española, bien dentro de sus fronteras o fuera de ellas, incluso con la entrega de sus vidas, como dice la primera regla de comportamiento del militar; pero ello no será óbice para que también se oiga su voz, alta y clara, en defensa de sus justas reivindicaciones.
Los militares tienen memoria cuando llegan las elecciones y deben depositar su voto.
Las bonitas palabras de los gobernantes de agradecimiento, si no van acompañadas de unas retribuciones y un modelo de carrera, especialmente para la tropa y marinería, no llenan su cesta de la compra ni pagan las facturas.