El roscón de Reyes más elegante de La Coruña. Por Carlos Brea

Escritor y cronista gastronómico

El roscón de Reyes es uno de los dulces más populares en España, con una historia que va más allá de la tradición cristiana, ya que su origen se remonta a la Antigüedad clásica, concretamente a la Roma Imperial, periodo en el que se celebraba una festividad conocida como Las Saturnales, una de las más importantes para los romanos; en ella todas las clases sociales se reunían para celebrar el final de la estación más oscura y la llegada de unos meses más benévolos en honor al dios Saturno.
Se realizaban grandes banquetes, en los que se preparaban todo tipo de especialidades, entre ellas una torta a base de miel que se rellenaba con frutos secos, higos, y dátiles. Con el tiempo, se añadió un nuevo ingrediente a la torta; el haba, considerado un elemento de buena suerte que aportaba prosperidad y buenos augurios al comensal que lo encontrara.
Con la llegada del cristianismo y su expansión por el continente europeo, se produjo el abandono de las costumbres paganas, lo que provocó que muchas tradiciones se fueran olvidando o quedaran en un segundo plano; aunque la tradición de comer una torta dulce en la última etapa del año sí se mantuvo en muchos lugares.
LA TRADICIÓN EN ESPAÑA SE MANTIENE, aunque cierran muchas pastelerías y obradores año tras año.
Este año me tocó a mí ir a por el Roscón de Reyes y como desde que en el 2019 (COVID19) hubo que hacer colas en los establecimientos para comprar el PAN, hacer gestiones de banco, ir a la farmacia… y mantener una distancia de seguridad que marcaban en el suelo, me pareció que yo no era adecuado para sujetarme a esas normas propias del tercermundismo, o de la glotonería y nunca quise hacer cola para conseguir cualquier comida.
Por ello este año fui a la Confitería Berna a por el Roscón de Reyes, ya que no estaba dispuesto yo, con este tiempo inclemente de lluvia y viento, a esperar mucho tiempo en una «cola de racionamiento de Roscón» y por ello fui a la plaza de Vigo, en donde en un ambiente distendido y superordenado retiré el roscón familiar, al que le añadimos nata, ya que pude haberlo escogido de crema o de nata… y en esta confitería superlimpia y ordenada se forman dos colas: la de los encargos y de la compra directa.
Por ello no hay acumulación de personas por la calle, como si fuera la hilera de la cartilla de racionamiento.
Como observáis en las fotos, queridos lectores, que seguís mis crónicas gastronómicas, hay cuatro tipos de roscones, aunque todos confeccionados con las mismas técnicas, materiales y condimentos… existe el pequeño, el mediano, el Grande y el supergrande.
Los hay simplemente de bizcocho roscón y se le puede añadir nata, crema, chocolate, miel, churro, nocilla o lo que a uno le apetezca en el interior de la masa horneada y sabrosa. Nosotros lo escogimos relleno de NATA.
Para ello se llevan el roscón seleccionado en el escaparate y en el obrador interior de la confitería los rellenan con una generosa capa de nata exquisita, fresca y recién incorporada.
EL ROSCÓN MÁS ELEGANTE.
Es el roscón más elegante de toda La Coruña porque lo sirven al cliente en un delicioso empaquetado de cartón alimentario sobre una bandeja rígida y base de papel antimanchas de aceite en una cajita exquisitamente serigrafiado con las letras Confitería Berna. Comodísimos para llevar, no se pega la nata al papel y este no se aceita.
El envoltorio para roscón más elegante de La Coruña.
En Francia, concretamente, durante la Edad Media se recuperaron antiguas tradiciones y fue en el Renacimiento cuando la torta de reyes (gâteau des rois) adquirió de nuevo un protagonismo indiscutible y la aristocracia lo incorporó a sus banquetes.
En los siglos XVII y XVIII era muy popular la celebración del 6 de enero, conocida como “roi de la fave” festividad en la que se elaboraban dulces y en ellos se introducía el haba de la suerte. Fue el cocinero del rey Luis XV quien ideó añadir una novedad en la popular rosca adornada con fruta. Dentro del postre escondió un regalo en lugar del haba que normalmente llevaba. Se dice que ese regalo fue un collar de diamantes, lo que sorprendió mucho al monarca, que desde ese día puso de moda obsequiar a los invitados a sus banquetes con una rosca en la que introducía una moneda de oro.
La llegada a España del Roscón de Reyes y su tradición:
Esta tradición llegó a España de la mano del primer Borbón Felipe V (tío de Luis XV), que se ocupó de introducir el roscón con sorpresa en los banquetes de palacio. Si bien en un principio no llegó a calar entre los españoles, los cuales acostumbraban a comer el día de Reyes una especie de flan hecho con compota de manzanas y huevos, finalmente adquiriría gran importancia social en el último tercio del siglo XIX.
Una prueba de la poca fama del roscón de reyes en España la encontramos en enero de 1848, cuando varios periódicos mencionan “los usos y costumbres de diferentes países de Europa” según los cuales “suelen reunirse varias familias o amigos con objeto de comer un gran bizcocho que llaman torta de Reyes. Se introduce una almendra en dicha torta, y aquel a quien le toca se llama rey […] y paga una comida o merienda a todos los concurrentes”. En Francia tenía tanta popularidad que había sobrevivido a la Revolución.
Fue en 1868 cuando la famosa pastelería madrileña La Mallorquina trajo a un pastelero francés para “lanzar al consumo, por primera vez en España, de los famosos gateaux des rois” (El Fígaro, 6 de enero de 1919). Poco a poco el roscón de Reyes se fue introduciendo en las fiestas de la alta sociedad y ya, en 1887, el periódico La Época afirmaba que la “torta de Reyes” tenía una gran aceptación en nuestro país.
En Madrid cada año la fabricación aumenta, aunque disminuyen obradores. Y poco a poco la costumbre se extiende a las provincias, donde a la vuelta de unos años seguro que se habrá aclimatado a la demanda. De todos los dulces que en los hogares se saborean, ninguno tan familiar como el roscón de Reyes. Contribuye a ello la costumbre del obsequio de los fabricantes, cuyos regalos van siendo más importantes cada vez, desde la sencilla haba o el diminuto muñeco de porcelana hasta la moneda de oro triunfal.

La comida de Reyes fue entretenida, diferente, especial y con menú caribeño navideño. En el que incluye un aperitivo de hallaca centroamericano, seguido de langostinos, gambones, carabineros, plátano frito, aguacate, arroz con Guandules, filetes criollos de ternera, vieiras y zamburiñas, con aguas y albariño achampanado Atlánticas Rosé con burbujas de aguja.
En los roscones de última generación suele venir una figurita de procedencia china por el diseño y ropaje que viste dicha figura que debe ser lo más barato para no encarecer el precio final del roscón.
COSTUMBRE FAMILIAR:
El Roscón de Reyes es típico tomarlo de cena el día 5 y de desayuno el día 6 de enero siempre…y si sobra después de esas dos ingestas, porque el roscón es demasiado grande, bienvenido sea como postre de la comida de Reyes, que suele ser muy animada, sobre todo para el que tiene que recoger todos los paquetes, cartones, plásticos y cintas de cierre de los regalos de los más pequeños de la casa.

¡Qué disfruten un año más esta ambrosía de origen bíblico que reporta dulzor, alegría y siempre mucha satisfacción!
FELIZ NOCHE DE REYES EN DONDE MI DESEO ES SIMPLE: REPETIR EL PRÓXIMO AÑO ESTÁ DULCE RUTINA. AMÉN.

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