El panorama del asociacionismo vecinal lucense vive un momento de agitación y, sobre todo, división. La irrupción de Lugo Rural Importa, una nueva asociación que se autoproclama independiente de los partidos políticos, había encendido la mecha de la esperanza. Prometía aire fresco y dinámicas renovadas en el tejido social, dispuesta a hacerle la competencia a esa otra Federación regada con dinero público y presidida por el incombustible Jesús Vázquez. Sin embargo, lo que se anunciaba como una ola de cambio, según quienes más arropaban a esta floreciente iniciativa vecinal, parece haberse quedado anclado en la conocida melodía de Julio Iglesias: «la vida sigue igual».
La aparición de Lugo Rural Importa fue recibida como un soplo de oxígeno por aquellos que anhelan una representación ciudadana desvinculada de las estructuras tradicionales, a menudo percibidas como obsoletas. La expectativa era clara, una nueva voz que aportara ideas genuinamente renovadoras y una gestión transparente, con el foco puesto exclusivamente en las necesidades reales de la ciudadanía, sin injerencias políticas.
La sombra de la «independencia
No obstante, las recientes incorporaciones a su estructura han suscitado más de un interrogante y alimentado un escepticismo palpable. La noticia de la llegada a la Asociación presidida por Cecilia Vázquez García, de Fernando Rois, figura de sobra conocida por su estrecha vinculación con Jesús Vázquez, aunque en ocasiones visibilizaran un artificial distanciamiento, ha encendido todas las alarmas. Para quienes realmente desean que las asociaciones vecinales operen sin la injerencia de los «de siempre», esta incorporación es un jarro de agua fría. «Si este señor tuvo más movimiento que la yenka, ¿cómo es que una asociación vecinal reciente tenga que llamar a quien está más visto que las Murallas de Lugo?», se preguntan con notable ironía vecinos de Lugo. Para muchas personas, Fernando Rois está amortizado como representante vecinal, ha sido una figura estrechamente ligada a las estrategias y modos de hacer de Jesús Vázquez, lo que, a ojos de los ciudadanos de Lugo, podría socavar seriamente la proclamada independencia de Lugo Rural Importa.
¿Un nuevo actor o el mismo guion?
Esta adhesión pone sobre la mesa una pregunta fundamental: ¿logrará la nueva asociación desmarcarse de las inercias y de los «abrazos del oso» político que históricamente han marcado el asociacionismo lucense? ¿O, por el contrario, se convertirá en un nuevo actor que, pese a su novedosa fachada, repita patrones y reproduzca vinculaciones ya conocidas? El actor es conocido, igual que los guiones de sus películas, pero tienen muy poco público.
El tiempo, y la evolución de sus acciones y decisiones, serán los únicos que dirán si Lugo Rural Importa consigue cumplir con las expectativas de un cambio genuino o si su camino se asemejará más a un «déjà vu» en el panorama social de Lugo. La comunidad observa atenta, esperando ver si esta nueva partitura realmente suena diferente.