El reconocido piragüista Carlos Arévalo ha anunciado medidas legales contra la Real Federación Española de Piragüismo (RFEP). La decisión surge a raíz de la retirada de su plaza para competir en la prueba de K1 200 metros en el próximo Mundial de Milán, alegando la Federación la incompatibilidad con su participación en el K4 500.
Según Arévalo y su club, el Fluvial de Lugo, el palista se había ganado legítimamente su plaza en el K1 200 a través de sus resultados en la Copa del Mundo de Szeged y el Campeonato de Europa de Racice, donde obtuvo medallas de bronce. Además, sostienen que la propia RFEP había emitido un documento oficial que garantizaba la compatibilidad de ambas pruebas.
Sin embargo, la Federación le comunicó posteriormente que esta autorización fue un «error» de la dirección técnica y le ha invalidado el billete para la prueba individual. Arévalo ha expresado su profunda decepción e indignación, criticando que la RFEP descargue la responsabilidad en el deportista en lugar de asumir su propio error.
Por su parte, la RFEP ha respondido a las acusaciones apelando al «principio de igualdad» y a la «justicia deportiva» de sus criterios de selección, reiterando que las pruebas del K4 500 y K1 200 son incompatibles.
El Club Fluvial de Lugo ha manifestado su intención de llevar el caso al Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) y solicitar una indemnización por daños y perjuicios, argumentando que se está privando a Arévalo de competir en una prueba en la que es legítimo aspirante a medalla. La situación ha generado un considerable revuelo en el mundo del piragüismo español, con muestras de apoyo a Arévalo por parte de otros deportistas y su municipio natal, Betanzos, que también ha solicitado una rectificación a la Federación.