Cuatro cambios son los que realizó Hidalgo en el once después de lograr empatar ante el Leganés en la segunda parte el lunes pasado, después de ir perdiendo 2-0. Riazor recibía a un Sporting de Gijón para vivir un partido norteño que apuntaba a tarde de emociones en Riazor.
Por una parte tarde de reencuentros, regresaba a Riazor dos meses después de su sorprendente salida Pablo Vázquez, también reencuentro con Álex Corredera y Juan Otero que jugaron en el Fabril hace diez temporadas.
Hidalgo introdujo a Luismi Cruz por Mella que se encuentra concentrado con su selección Sub 20, también entraron Patiño por Gragera que estaba tocado, Ximo en el lateral derecho por Arnau Comas y en la delantera Mulattieri por Zakaria.
La primera parte sin goles, ambos equipos se frenaban gracias a las defensas de ambos equipos.Las oportunidades empezaron a aparecer nada más empezar la segunda parte. Primero Corredera nada mas empezar la segunda parte envió el balón al palo que pudo adelantar en el marcador al Sporting.
Justo en la siguiente jugada, Yeremay contestó con otro balón que relamió el poste y que de entrar podría haber supuesto el primer gol del Deportivo, un zapatazo de Sergio Escudero podría haber supuesto el gol del Deportivo pero el balón marchó a córner.
En el sesenta, Hidalgo realizó la primera permuta, entró Zakaria por Samuele Mulattieri para ofrecer otra versión en ataque blanquiazul. Luimi Cruz lo intentaba una y otra vez pero enfrente se encontraba un guardameta sólido como Rubén Yáñez.
En el 62, Zakaria tubo una oportunidad pero el balón se fue por el lateral de la portería del Sporting. En el minuto 64, Corredera realizó un disparo que Germán Parreño enviaba a córner.
En el 64, dos cambios más de Hidalgo, dentro Quagliata y Stoikov por Patiño y Escudero, este cambio, sobretodo la entrada de Stoikov, provocó que Soriano bajase al mediocentro junto a Villares. En el 75 entraban Herrera por un Luismi Cruz que ya no podía más y Arnau Comas por Ximo Navarro.
En el 89 llegó el gol de la alegría, Barcia ponía un 1-0 para alegria de Riazor, fue en una jugada después de una falta cometida sobre Quagliata.