En Cantillana, septiembre es sinónimo de Pastora. Comenzando los cultos en honor a la Divina Pastora con su tradicional traslado al Risco, el singular altar bucólico del siglo XVIII que la hermandad conserva de forma única.
La procesión claustral tuvo lugar a las 23.00 horas en la parroquia, acompañada por la banda de música de la Soledad y el fervor de los fieles, que llenaron el templo con vítores y piropos a la Virgen. Tras pasar por la capilla sacramental, la imagen subió al Risco, un altar alegórico donde conviven símbolos pastoriles, bíblicos y marianos, enmarcados en un monte adornado con aromas de lentisco, romero y juncia.
La subida de la Virgen, al filo de la medianoche, estuvo marcada por una salva de cohetes que anunció la llegada del mes pastoreño.