Ajedrez de cuchillos en el Gobierno Local de Lugo: El PSOE, dividido, deja al Alcalde contra las cuerdas

La anunciada (y retrasada) remodelación del Gobierno de Lugo no fue un simple ajuste de piezas; fue un pulso de alto voltaje en el seno del PSOE lucense que ha dejado heridas abiertas y un liderazgo tocado.

El foco del conflicto se centró en la Concejalía de Muller e Igualdade, actualmente en manos de Ángeles Novo. Según fuentes internas, una facción del partido intentó mover ficha colocando a la nueva edil, María Reigosa, precisamente al frente de estas áreas. El objetivo: desplazar a Novo, enviándola a un área de menor perfil como la de Rural o, directamente, forzando su salida.

Este movimiento no era casual. La maniobra buscaba abrir un hueco en la corporación para el siguiente en la lista electoral, un candidato fuertemente vinculado a un sindicato local cuya relación con el Ayuntamiento se caracteriza por su cero tolerancia y su beligerancia. La cúpula lucense, en una demostración de profundo desconocimiento del líder sindical al que intentaban aupar, parecía no medir las consecuencias de incorporar a un actor que podría desestabilizar aún más la paz interna.

Esta confrontación soterrada es la razón de fondo por la que la prometida reestructuración de gobierno se demoró durante un mes y medio, convirtiéndose en un símbolo visible de la fractura socialista.

El Alcalde, Miguel Fernández, se vio atrapado entre la espada y la pared. Pese a intentar mantener la compostura, su figura continúa debilitándose con cada crisis interna. El regidor encabeza un gobierno que es percibido como confuso, de bajo perfil y, lo más preocupante para la ciudadanía, incapaz de dar respuestas efectivas a los problemas estructurales de la capital lucense.

El BNG capitaliza el vacío

Mientras el PSOE consume sus energías en guerras de pasillo, el socio de coalición, el BNG, ha cambiado su estrategia de perfil bajo. Los nacionalistas han adoptado una actitud cada vez más beligerante, abandonando cualquier intención de mantener la calma diaria. Ahora, cargan día sí y día también contra un Partido Popular que, curiosamente, se ha erigido en el partido que marca el ritmo de la agenda política, mientras el propio gobierno de coalición se desangra por sus intrigas.

Lugo, pues, parece ser el rehén de una huida hacia delante sin control por parte de sus gobernantes.

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