Cronista viajero
Uno de los más reputados empresarios y comerciantes de Marineda, el joyero coruñés por antonomasia, Antonio Tonecho Amor, reconvertido ahora en anticuario, inauguró su nuevo comercio MILyUNA, y allí se personó este Diario coruñés e internacional para contárselo a ustedes, estimados lectores.
Caminando desde La Solana por el desangelado «mercadillo navideño» instalado en casetas enfrente del Ayuntamiento… mercadillo que debía de realizarse en un lugar mejor abrigado, o cubierto por una gran carpa que protegiera esas casetas, de ventas de papánoeles y otros, de las inclemencias meteorológicas adversas (que auguran una debacle económico para los expositores) llego a la antigua Plaza de los Huevos, renombrada plaza de San Agustín…El comercio está en un local esquinado, colindante con la famosa tasca de tazas de vinos A cunquiña, situada frente al Mercado de Abastos de San Agustín.
Al llegar y ver en los amplios escaparates la mercancía en venta, me abstraigo con pensamientos que evocan nuestra sintonía como admiradores de los viajes, aventuras, desiertos y andanzas, en grupos o por separado, no en vano
Tonecho corrió 5 veces el famoso Rally Paris Dakar.
Bien podría mi relato ser: «Bajo un sol implacable, la caravana avanzaba; el dromedario cargaba cantimploras (En venta en el comercio) para la sed, una brújula de latón (en venta) guiaba entre dunas, junto a alfombras bereberes y sacos de dátiles; un mercader, con turbante, ofrecía amuletos de plata y telescopios plegables (en venta) para la noche estrellada, mientras una tienda de campaña ligera esperaba, promesa de refugio y aventura en el corazón del Sáhara, un mercado efímero de supervivencia y sueños nómadas, como es esta tienda de las Mil y Una Noches…
En un rincón olvidado de la ciudad, donde el tiempo parecía haberse detenido, se encontraba la ecléctica tienda de antigüedades del Sr. Amor. No era una boutique elegante ni un bazar bullicioso, sino un lugar que desafiaba cualquier clasificación convencional.
El Sr. Amor, un hombre aventurero, atlético y capaz, con una barba y cabello ensortijado (joyero), disfruta sus días entre estantes y vitrinas llenas de objetos con historias no contadas. Había sido un joyero respetado en su juventud y madurez, pero ahora su tienda era más bien un punto de encuentro para coleccionistas excéntricos y buscadores de tesoros improbables…» Podría así comenzar una novela de viajes…
Pero voy a definir la mercancía en venta. Los muebles con incrustaciones de marquetería, marfiles, maderas preciosas y metales se denominan muebles de ebanistería fina, específicamente aquellos que emplean técnicas como la taracea (incrustación de maderas, nácar, marfil) y la taraceado o embutidos, siendo característicos de estilos como el Rococó (Luis XV) y el Barroco, y se agrupan bajo el término general de mobiliario de lujo o antiguo.
¡Qué bellos muebles para el que tenga gustos barroco y rococó!
La mejor época para el mueble Barroco fue el siglo XVII (hasta principios del XVIII), un periodo de exuberancia y grandeza, mientras que para el Rococó (principios a mediados del XVIII, especialmente Luis XV, 1735-1765), fue la cumbre de la elegancia, ligereza y gracia, con sus líneas curvas, asimetría y decoración delicada, evolucionando desde la pesadez barroca hacia un estilo más íntimo y sofisticado. De esta mercancía hay en la tienda. También hay ropa nueva y muebles cedidos y joyas excelentes. Un reloj fino de 1.200 euros, descatalogado, de Maurice Lacroix puede adquirirse por 300.
El negocio es almoneda de muebles y objetos usados. Con piezas de anticuario, la nueva razón de ser de Tonecho. Es un exótico bazar con salacots, mapas adornos cantimplora collares, prndientes, discos de vinilo de rastro, aparatos de cine, películas de Súper8, cajas metálicas redondas con celuloide que harían las delicias e los cineístas Marcos Javier Fernández Eimil e Ignacio Benedeti, artículos de moda donados en venta y ropa elegante que encantarían a Raquel Con Sombrero o a Yolanda Corgo Blanco, Y También a Conchy Carrodeguas, y en la vertiente de objetos de joyero, orfebre, bisutero, platero, gemólogo, diamantista, guarda joyas y alhajero a María J Quinzà-Torroja, coleccionistas muy entendidos Jufan Ponigl o Santiago Doel, sin descartar en todos el buen gusto por la ebanistería arte y oficio de fabricar muebles finos y decorativos de maderas nobles y técnicas de gran detalle distinta a la carpintería tradicional teniendo en la tienda muebles de Gabinete pequeños y exquisitas vitrinas y expositores para obras de arte en miniatura o de gran formato como un gran mapamundi en donde se ve el África de nuestros sueños de la infancia dividida en países que hoy ya no existen.
Pero si existe esta bonita y exótica tienda en donde cualquiera de ustedes lectores que tengan en casa piezas que tengan valor y presencia para poderlas vender aquí pueden cederlas, marcarles el precio y recoger su beneficio de acuerdo con las normas de la casa. O sea, se admiten objetos muebles y complementos que usted puede mostrar en la tienda de la famosa Plaza de San Agustín hoy denominada desde los años 90 que usted puede mostrar en la tienda de la famosa Plaza de San Agustín hoy denominada desde los años 90 renombrada como ‘Plaza del Humor’ en el número 1, bajo de La Coruña, capital de la provincia homónima. .
En el centro de la plaza se encuentra la Fuente del Gatipedro. El Gatipedro es una figura mitológica de Galicia, descrita por el grandísimo escritor gastronómico, mi admirado maestro Don Álvaro Cunqueiro, que da nombre a la Escuela que dirige el gran personaje de los fogones magistrales Pablo Caridad, estatua que tiene forma de gato blanco con un cuerno oscuro en la cabeza por la que echa agua. El Gatipedro entra durante la noche en las habitaciones de los niños, y al echar el chorro de agua por su cuerno consigue que los niños sueñen que se orinan, y se orinan en la cama.
Sin más, novelas y cuentos deben visitar este comercio que tiene elegancia, magia y aventura donde escoger sus regalos navideños y de Reyes Magos.
Díganle al propietario que «van de parte» de 21Noticias y tendrán alguna atención sorpresa…
¡Y disfruten admirando la mercancía!