La Diputación de Lugo: Un cuatripartito de «Aqui hay tomate» de supervivencia y el «Sálvame» socialista

Solo faltó ayer para presentar la función Jorge Javier, porque el, Salvame socialista, sigue su guion. La alcaldesa de Burela, Carmela López, acaba de heredar el trono de la Diputación de Lugo, pero no lo ha hecho en un palacio, sino en un polvorín. El escenario es un cuatripartito de facto donde conviven cuatro facciones más mal avenidas que los vecinos de una comunidad en obras:

  1. Los «Pro-Tomé» 2.0: Con Pilar García y Pablo Rivera haciendo guardia en el búnker.
  2. La disidencia de Iván Castro y José María Arias: Bailando al son de la canción «Siéntate y espera»
  3. El BNG: Los invitados de piedra (o de oro, según se mire), y al feminismo que le den.
  4. El propio Tomé: Que sigue siendo una facción en sí mismo, manejando los hilos de las marionetas. «Todo por el sueldo»

Un cóctel explosivo donde la defensa del interés general ha sido sustituida por el noble arte del «qué hay de lo mío».

El BNG: El precio del coche oficial

Los nacionalistas han decidido quitarse la careta y venderse al mejor postor con tal de no perder las vistas desde el pazo provincial. Mientras intentan que el PP de Antonio Ameijide, que lleva haciendo una oposición numantina desde el minuto uno, parezca el «malo de la película». El BNG electoralmente, a sus tres diputados les da igual: Efrén Castro es residual en Sarria, Iria Castro sobrevive a duras penas en Castroverde y Daniel García parece tener como máxima prioridad en Barreiros que el sueldo llegue a fin de mes el mayor tiempo posible. El nacionalismo gallego, versión «agárrate al sillón y a la pasta de fin de mes».

PSOE: Una jaula de grillos con vistas a las primarias

En el bando socialista, la situación es de psicodrama. Por un lado, se rumorea un pacto de caballeros (y señoras) para que Carmela López renuncie a dirigir el partido a cambio de dejarle vía libre a Iván Castro. Pero claro, esto choca con el plan de los «besteiristas», que buscan un perfil más… «moldeable».

Mientras tanto, el prestigio de Besteiro y Lara Méndez cae en picado por la provincia, dedicando sus esfuerzos a moverle la silla a Miguel Fernández en Lugo. El casting para sustituirlo es variado: desde la «vía Jorge Bustos» hasta la «vía Mauricio Repetto». Un auténtico despropósito coral donde la nueva concejala, María Reigosa, ha entrado pisando fuerte al estilo prime time, criticando abiertamente la falta de reuniones y el desgobierno interno.

Final de trayecto: ¿Supervivencia o desierto?

Lo que queda de legislatura será un «todos contra todos». Unos juegan a la supervivencia pura (y al ingreso mensual) y otros a posicionarse para el día después, son los corredores de fondo porque su sueldo lo tienen asegurado en la empresa privada y no dependen de la paga de la Diputación. Lo único claro es que, tras este festival de intereses cruzados, a más de uno le espera una larguísima y calurosa travesía por el desierto.

Por cierto, la silla a Tomé se la movieron desde la Diputación. ¿Estaremos ante un, Sálvame de Lux, o Aquí Hay Tomate?

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