Las infecciones relacionadas con la atención sanitaria (IRAS) constituyen el evento adverso con mayor impacto sobre los pacientes durante la hospitalización, tanto por su frecuencia como por sus consecuencias. Su cuantificación no es sencilla, ya que no figura como una causa de muerte específica en las estadísticas oficiales de defunciones.
La Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública y Gestión Sanitaria (SEMPSPGS) ha dimensionado el impacto de las IRAS en términos de mortalidad en España a partir de uno de los mayores estudios a nivel mundial realizados hasta la fecha y publicado recientemente en la revista Eurosurveillance.
El estudio analiza datos de 107.781 pacientes ingresados en hospitales españoles en los años 2022 y 2023. Incluye el seguimiento a 30 días para revisar la situación del paciente: alta, continúa ingresado o fallecimiento. Y, se estima la mortalidad asociada y atribuible mediante modelos de regresión. En el trabajo han participado más de 300 hospitales por lo que ofrece unos datos muy representativos del conjunto del sistema sanitario. Con esa metodología, los autores estiman que las IRAS contribuyen a un 3,2% de las muertes que se producen los hospitales, lo que se traduce en 6.774 muertes atribuibles a IRAS al año.
En la investigación se observa que 7,8% de los pacientes hospitalizados presentaba al menos una infección adquirida en el hospital. La mortalidad a 30 días fue del 11,0% entre quienes tenían una IRAS, frente al 5,7% en pacientes sin estas infecciones. Tras ajustar por diversos factores, el estudio concluye que sufrir una IRAS se asoció con un 70% más de riesgo de fallecer durante la hospitalización. Las IRAS con mayor impacto sobre la mortalidad fueron las respiratorias y las bacteriemias.
Estas cifras ponen de manifiesto la necesidad de reforzar la medicina preventiva, la epidemiología hospitalaria y las estrategias de prevención, vigilancia y control de infecciones.
La SEMPSPGS recuerda que una proporción importante de IRAS es prevenible y que, con una implementación completa de las medidas de prevención y control, podría evitarse hasta la mitad de las infecciones. Prevenir IRAS es también una de las medidas más eficaces para frenar la resistencia a los antimicrobianos: menos infecciones implica menos antibióticos, menos transmisión y menos selección de multirresistencias.
La prevención de IRAS debe ser una prioridad asistencial en todos los centros.