Desde el minuto uno, y así se seguirá haciendo, se ha apostado por explicar el contenido de la propuesta urbanística y todos los pasos administrativos que ésta va cumpliendo. Las alegaciones presentadas, que sin duda servirán para enriquecer y perfilar la propuesta, no representan a los más de 20.000 vecinos del Castrillón, muchos de ellos a favor de este proyecto.
Ni trampa, ni fraude alguno. El proyecto urbanístico previsto para el barrio de O Castrillón cumple la normativa vigente y pretende completar el barrio con una propuesta urbanística del siglo XXI en el marco de la regla 3,30,300 de humanización de los barrios, en donde sus habitantes sean el centro. Solventará los graves problemas de insalubridad, abandono o seguridad ciudadana (robos, trapicheo…) que sus vecinos vienen denunciando desde hace décadas. También solucionará otro aspecto ampliamente demandado por sus habitantes, las graves dificultades de accesibilidad del barrio derivadas de su propia toponimia. Se respeta lo contemplado en el PGOM para esa área, tanto la edificabilidad como las demás obligaciones. Lo que sí hace el Plan Especial propuesto es aumentar las zonas verdes respecto a lo obligado por el PGOM, y humanizar su sistema viario.
La tramitación de la propuesta sigue su curso de una manera absolutamente garantista, con sus plazos de exposición pública correspondientes, que precisamente están fijados para que cualquier interesado pueda hacer alegaciones y propuestas en sus distintas fases. Como ahora, cuando la Xunta de Galicia, en su trámite de Evaluación Ambiental Estratégica, y en función de las alegaciones recibidas, ha trasladado una serie de consideraciones y planteado una serie de peticiones de ampliación de estudios sin cuestionar, insisten, la edificabilidad del ámbito ni rechazar de plano ninguna parte del contenido de la propuesta. Una exigencia de justificación lógica pues se trata de un desarrollo de 1000 viviendas en una localización comprometida por la toponimia y la exposición visual. Las alegaciones presentadas y futuras, que sin duda servirán para enriquecer y perfilar la propuesta, no representan a los más de 20.000 vecinos del Castrillón, muchos de ellos a favor de este proyecto.
Derechos edificatorios consolidados que no pueden pisarse
La Junta de compensación Parque de Oza -que desde el minuto uno ha apostado por la transparencia respecto al contenido de la propuesta urbanística y todos los pasos administrativos que ésta va cumpliendo- hace un llamamiento público a la mesura, pidiendo que se deje de confundir y utilizar a los vecinos. El convenio aprobado inicialmente por el Ayuntamiento en el que se fijan las directrices de este desarrollo urbanístico, así como el PERI sometido a la Evaluación Ambiental Estratégica cumplen escrupulosamente lo recogido en el PGOM del 2013 y la edificabilidad reconocida en él, 136.704,5 m2. No olvidemos que se está hablando de los derechos edificatorios de más de 150 de propietarios, más de cien de ellos pequeños propietarios vecinos del propio barrio, que hace ya más de dos décadas adelantaron generosamente cesiones de suelo para que el Castrillón disfrute desde entonces del parque de Oza (55.000 metros cuadrados), de los 5.000 metros cuadrados sobre los que se asienta el Centro Deportivo Municipal, que alberga la piscina, los 3.600 m² que hicieron posible la apertura de tramos en la calle Antonio Ríos, los 3.300 m² cedidos para la Avenida de la Concordia o los 4.300m2 para Casanova de Eirís, a los que se suman los 840 m² destinados a la ampliación del instituto de Monelos.
Sobre los temores a la falta de equipamiento, conviene recordar que ya existen dos parcelas de equipamientos del PGOM en vigor que ya están ejecutadas, que fueron cedidas hace décadas por los propietarios que ahora quieren ejecutar sus derechos edificatorios. La EQ 1 es donde está construida la piscina municipal y el GADIS -que se hizo, como decimos, con una ocupación anticipada y la EQ 2, ocupada por el Instituto de Monelos. Sin olvidar que esta API Parque de Oza forma parte de la misma área de reparto que el polígono Fariña Ferreño y por tanto el equipamiento necesario, para ampliar equipamientos docentes, centro de salud… podrían también ubicarse en él.
Parques, zonas verdes y torres
Resulta cuando menos curioso, a juicio de la Junta de Compensación, que algunas voces cuestionen respecto al Castrillón el propio Plan General, criticando al Ayuntamiento y su distribución por distritos, afirmando cosas como que si un vecino del Castrillón necesita una zona verde o un centro de salud se alegue que el balance de dotaciones es positivo porque se ha construido un parque a kilómetros de distancia. Hay que conocer poco el barrio para afirmar algo así, cuando éste se enclava entre dos de los grandes parques de la ciudad, el de Oza -sobre terrenos, no olvidemos, cedidos por los propietarios a los que ahora parecen querer negar sus derechos edificatorios – y el de Eirís. Pero es que además, el proyecto en marcha prevé más metros cuadrados de zona verde de los que está obligado por ley. Respecto a las alturas de algunos de los edificios proyectados, se opta precisamente por esta alternativa para no abigarrar urbanísticamente el entorno, ni apantallar con edificios que no sean permeables hacia el interior del barrio, aislándolo aún más y alejándolo de cualquier criterio urbanístico imperante en la Europa del siglo XXI. Se trata, en definitiva, de no cometer los errores urbanísticos de la ciudad en el pasado, ni de reproducir esas propuestas de grandes manzanas cerradas sobre si mismas ejemplo de un urbanismo ya obsoleto y superado.