Señora Ayuso, habla usted de esconderse, pero la transparencia es lo primero que se pierde cuando uno vive en un ático bajo la sombra de la sospecha.
Su símbolo político inconfundible no es la gestión, sino el ático que habita. Mientras exige cuentas a los demás, la realidad es que el informe de su pareja avanza a un ritmo más lento que las obras de la Sagrada Familia. Tenga paciencia, porque la justicia es lenta, pero llega: tarde o temprano, la verdad saldrá adelante y asumirán las responsabilidades que hoy intentan esquivar.
Señora Ayuso, no se equivoque: quien debe dar explicaciones es usted, y esto no va a quedar en el olvido. Irá ‘pa’lante’, y lo veremos.