Coordinador Autonómico UCIN Madrid
Los últimos acontecimientos vuelven a demostrar que, cuando se produce una emergencia de gran magnitud, el sistema institucional español presenta graves carencias.
Si las comunidades autónomas no tienen capacidad suficiente para responder con eficacia y el Gobierno de España tampoco consigue asumir el liderazgo con rapidez y coordinación, el problema no es únicamente la gestión de una crisis concreta: el problema es el propio funcionamiento del modelo.
Los ciudadanos no entienden de competencias administrativas cuando su seguridad, su patrimonio o sus vidas están en juego. Lo único que esperan es que las instituciones respondan de forma inmediata, eficaz y coordinada.
Ha llegado el momento de abrir un debate sereno pero valiente. Si en las situaciones más graves nadie puede actuar con la rapidez y la autoridad necesarias, debemos preguntarnos si sobran estructuras autonómicas, si falta capacidad real del Estado para intervenir cuando la situación lo exige o si es necesario redefinir el reparto de competencias para evitar vacíos de responsabilidad.
No podemos permitir que, en una emergencia, las administraciones se pasen la responsabilidad unas a otras mientras los ciudadanos esperan soluciones.
España necesita un modelo institucional que garantice una respuesta única, coordinada y eficaz ante cualquier crisis de gran magnitud. Cuando el sistema falla, no basta con buscar culpables; hay que corregir aquello que no funciona.
Ángel Miranda