Existe una pregunta obligada que la ciudadanía de A Coruña debería plantearse antes de que la actividad comercial siga expandiéndose tras las puertas de su instalación deportiva más emblemática: ¿quién está obteniendo beneficio económico dentro de un estadio que pertenece a toda la ciudad?
No se trata aquí de cuestionar la actividad comercial ordinaria del Real Club Deportivo, la venta de entradas, la comercialización de camisetas o el patrocinio publicitario forman parte del funcionamiento habitual de una Sociedad Anónima Deportiva (SAD) profesional. La cuestión trasciende ese marco. Se habla de restaurantes, banquetes, barras, zonas de acceso reservado, eventos corporativos, alquiler de dependencias y, en definitiva, de una estructura de hospitality que en 2026 ha experimentado un notable crecimiento en el interior del recinto municipal.
Sobre esta actividad emerge la figura de una sociedad privada constituida este mismo año y propiedad de Michelle Clemente Escotet, vicepresidenta del Real Club Deportivo, cuya presencia resulta cada vez más visible en el entorno operativo del estadio.
Conviene dejar clara una distinción jurídica e institucional fundamental desde el principio. el Deportivo lo gestiona según el Convenio entre Ayuntamiento y el Deportivo puede contar con el propietario del RC Deportivo, pero el estadio de Riazor no forma parte de su propiedad. Riazor es de titularidad municipal, por ende, de todos los coruñeses.
El 17 de marzo de 2026 inició oficialmente sus operaciones la sociedad MADHAUS HOSPITALITY GROUP, S.L., BORM constituida con un capital social de 3.000 euros bajo el epígrafe de sociedad holding. Su socia única y administradora es Michelle Clemente Escotet, quien ostenta de forma simultánea la vicepresidencia del Real Club Deportivo de La Coruña.
La titularidad de empresas privadas constituye una actividad legítima en el marco del libre mercado. Sin embargo, el foco de atención pública se sitúa en el ámbito geográfico y comercial donde se desarrolla parte de la actividad de dicho grupo empresarial.
En el interiro de Riazor opera EL CARRITO AZUL CATERING, S.L., empresa cuyo objeto social comprende la prestación de servicios de catering y restauración. Esta firma comparte domicilio social con MADHAUS, siendo esta última su socia única y administradora.
A lo largo de 2026, el Real Club Deportivo ha intensificado la comercialización del recinto deportivo. La oferta ha dejado de concentrarse únicamente en el espectáculo futbolístico para dar paso al arrendamiento de dependencias como el Bar Bruma o el Club Riazor destinadas a reuniones corporativas, presentaciones de producto y actos de representación empresarial.
En los canales oficiales de la entidad se promociona activamente esta línea de negocio bajo conceptos de hospitality, prometiendo servicios de restauración premium y espacios orientados al networking empresarial dentro de la infraestructura de ABANCA-RIAZOR.
El elemento central del debate radica en que la infraestructura objeto de esta explotación económica no es propiedad de la entidad deportiva.
La cesión municipal de 2024
El Ayuntamiento de A Coruña aprobó la cesión gratuita del estadio de Riazor al Deportivo por un periodo de 25 años. La propia resolución municipal ratificó el carácter gratuito de la concesión e identificó expresamente la instalación como un bien inmueble de titularidad municipal.
Una cesión de uso por un periodo de un cuarto de siglo no equivale a un traspaso de la propiedad ni convierte al cesionario en titular del inmueble, por lo menos en este convenio. El Ayuntamiento mantiene la titularidad del bien, lo que otorga al patrimonio un carácter estrictamente público, al margen de que su gestión o uso esté encomendado a una entidad privada. Esta distinción otorga trascendencia pública a la gestión de los rendimientos económicos derivados del recinto.
Las cuestiones pendientes de aclaración
Frente al incremento del volumen de negocio derivado del alquiler de espacios para eventos, la prestación de servicios de restauración y las áreas de atención especial, se plantean diversas dudas sobre la gestión de este patrimonio:
- ¿Obtiene la administración local algún tipo de retorno económico o canon derivado de estas actividades comerciales?
- Tiene licencia de obra del Ayuntamiento para hacer establecimentos hosteleron dentro del Estadio, o no la necesita para hacer obras de hosteleria en el interior del recinto?
- ¿Ampara el acuerdo de cesión de 2024 la subarrendación o cesión de espacios para la explotación de servicios de hostelería a terceras empresas o sociedades vinculadas a miembros del consejo de administración?
- ¿A qué entidad corresponden los ingresos generados por los locales comerciales integrados en el perímetro del estadio y qué áreas permanecen bajo la administración directa del Concello?
- En caso de existir relaciones contractuales entre el Club y empresas vinculadas a sus directivos, ¿se han aplicado los protocolos de abstención y transparencia requeridos para las operaciones vinculadas en el Código Ético del Club??
Transparencia institucional y ética pública
El Real Club Deportivo genera una innegable actividad económica e impacto de marca para la ciudad de A Coruña. No obstante, la condición de la entidad como Sociedad Anónima Deportiva y la titularidad pública del estadio exigen una separación clara entre los intereses corporativos y el patrimonio municipal.
La realización de actividades empresariales privadas es un derecho legítimo de los miembros gestores de la entidad. Sin embargo, la coincidencia entre la vicepresidencia del club, la titularidad de sociedades dedicadas al sector del hospitality y la presencia de estas actividades dentro de un estadio de propiedad pública, requiere una política de transparencia y rendición de cuentas pública por parte del Ayuntamiento de A Coruña..
Conviene recordar que el Ayuntamiento y el Real Club Deportivo se encuentran negociando un nuevo convenio. Este acuerdo plantea ampliar la cesión hasta el límite máximo que permite la Ley del Patrimonio de las Administraciones Públicas: 50 años prorrogables por otros 25, alcanzando un total de 75 años. Por su dilatada duración, este marco contractual roza en la práctica una «venta encubierta», completamente legal, que buscaría blindar y regularizar la explotación comercial privada dentro de un recinto de titularidad pública.
Si la alcaldesa lo considera oportuno, esta concesión patrimonial de dominio público otorgará al club el control del inmueble durante tres cuartos de siglo, en unos términos contractuales que podrían dejar en testimonial la concesión del Estadio de Balaídos otorgada por Abel Caballero al Celta de Vigo. Ante este escenario, la regidora deberá ofrecer explicaciones convincentes a la ciudadanía y aclarar, de paso, los motivos reales por los que A Coruña quedó excluida como sede del Mundial 2030, a pesar de contar sobre la mesa con propuestas para la financiación de las obras.