La gaviota del PP echa a volar para salvar a Feijóo del abrazo de Abascal

Hay un punto en que el cpolítico deja de ser una técnica de comunicación para convertirse en una disciplina del ilusionismo. El salto acrobático con el que la gaviota del Partido Popular ha decidido soltar el círculo que la apresaba y lanzarse a volar libre pon un mensajke muy sugestivo, Carta en pico hacia los buzones de toda España, es la metáfora perfecta de la política actual, cuando el terreno está empantanado, lo mejor es fingir que se flota sobre él.

Detrás de este curioso despliegue ornitológico y postal se adivina la mano de María del Mar Sánchez Sierra, la eterna estratega a la sombra de Alberto Núñez Feijóo. La propuesta tiene su miga. Ante la saturación del barro en las redes sociales y el ruido sordo de los debates parlamentarios, el PP opta por la vía clásica del buzoneo masivo, disfrazado de epifanía moderada. Se trata de convertir al líder en el máximo exponente de una suerte de «buenismo de centroderecha»: sobrio, institucional, previsible y ajeno a las trincheras.

Sin embargo, el texto que porta el ave mensajera encierra la gran paradoja del proyecto popular. La carta pretende convencer al electorado de que el PP ni busca ni desea arrimarse a VOX. La narrativa oficial nos habla de una convivencia forzosa en las autonomías, un sacrificio pragmático en el que las exigencias del socio minoritario se aceptan casi con resignación. Feijóo se presenta así como un rehén de la aritmética, alguien que solo anhela una mayoría absoluta lo suficientemente holgada como para no tener que compartir mesa ni Gobierno con Santiago Abascal.

El problema de apelar al milagro de la mayoría absoluta desde la superioridad moral de la moderación, es que el electorado detecta las costuras. Se pide el voto útil para evitar los extremos, pero se gobierna con ellos allá donde la calculadora electoral no da alternativa.

El vuelo de la gaviota no es más que el intento desesperado de elevarse por encima de las contradicciones propias. En un ecosistema saturado de crispación, la estrategia de Génova pasa por vender una paz franciscana a domicilio. Habrá que ver si la ciudadanía compra el mensaje de la gaviota, de la paz, o si al abrir la ventana descubre simplemente que, tras el envoltorio poético, la realidad política sigue estando a la misma altura de siempre.

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